Sobre la revista

 

El GANSO PRIMORDIAL, como “Causa Primera”, pertenece a la mitología y a los misterios egipcios, y como el Ibis, representa la Creación, la Imortalidad y la Transmigración. Es el “Ave sagrada” (el Tercer Logos) de todas las teogonías, símil del Cisne védico (Hansa) o del Pelícano rosacruciano. Tal Ganso es el símbolo de la Sabiduría Divina y de la Divinidad masculina y finita, Brahma (Kalahansa), el Creador, que sirve de vehículo al Rayo Divino (Hansa-vahana). Este ave deja caer en el Caos el “Huevo del Mundo”, del cual surgen los mundos manifestados y finitos – astros, planos, reinos, rondas y jerarquías.

La revista Ganso Primordial es de carácter teosófico, se basa en los estudios relativos a la mitología comparada, a las religiones, filosofías, ciencias y lenguas, sin ninguna ambición política, religiosa o institucional.

Ganso Primordial busca reunir colaboraciones de individuos que deseen crear y difundir el conocimiento, tomando en cuenta la palabra ESPIRITUALIDAD. De ahí la inclusión de un segmento dedicado al esoterismo, en el cual publicaremos fragmentos de autoridades en materia de ocultismo y teosofía. Por otro lado, en los segmentos dedicados a las letras, la poesía y las artes abrimos este primer número con colaboraciones de los fundadores de la revista: Javier Alberto Prendes Morejón, Néstor Díaz de Villegas, Idalia Morejón Arnaiz, Jorge Luis Arcos y Omar Pérez López.

Como no se trata de una religión sino de un dominio del saber, o mejor, de la Tradición Primordial, la teosofía tiene mucho que oferecer a los nuevos pensadores. Sin embargo, es un territorio poco explorado, y árido, dada la complejidad de los temas que aborda y la dificultad de acceso a referencias de auténtico valor. Esos “velos” son señalados por muchos como obstáculos naturales en el camino de cualquier estudioso.

En el ámbito intelectual predomina la marginación del ocultismo o de la Sabiduría Iniciática de las Edades, tal vez sin reparar antes en su ímpetu renacentista e iluminista, el mismo ímpetu que nutrió a los filósofos de la Antigüedad. La formación clásica siempre ha estado relacionada al hermetismo, el platonismo, la cábala, la mitología, la numerología, la geometría sagrada, la heráldica, la alquimia y la meditación.

¿Por qué desde el siglo XIX la Academia divide y juzga como inútiles tales áreas del conocimiento? ¿Por qué no toman en serio tales estudios? ¿Por qué los ignoran? De poco universalistas que son terminan siendo especifistas dogmáticos, especialistas sin profundidad ni amplitud. La preferencia por Aristóteles y no por Platón, considerado un poeta mirabolante, dice mucho al respecto.

Occidente tiene sus pies en Oriente: buena parte de la intelectualidad occidental de todos los tiempos ha sido la primera en aproximarse a las nuevas tendencias del pensamiento, cuyas bases están en Egipto, China, Japón, el Tíbet y la India, lugares en los que, a diferencia de Occidente, se reafirma la doctrina del Karma y la Reencarnación. Recordemos que de finales del siglo XIX hasta mediados del XX ocurrió un boom de revistas esotéricas y literarias que, en las últimas décadas, han desaparecido o entrado en decadencia. Si las revistas ibéricas han dejado de tener el mismo impacto que en épocas anteriores, qué decir de Brasil, donde publicamos esta revista; la situación sería caótica si no contáramos con la contribución de la revista Dhâranâ, de la Sociedad Teosófica Brasileira.

Así, ¿por qué no intentar resuscitar tal arquetipo de revistas, bien a nuestro modo, en defensa de la espiritualidad? El materialismo intelectual no producirá aquello que es necesario: el autoconocimiento. Nada de psicólogos, sino auto-psicólogos; nada de compromisos con las ideas ajenas a los misterios profundos del ser: buscamos alternativas radicales. Con esta consagración deseamos darle alma a la revista Ganso Primordial, apostar una vez más a la espiritualización de Occidente.  

Javier Alberto Prendes Morejón

São Paulo, febrero de 2020