La bomba atómica. Profecías que comprueban el final de un ciclo

Henrique José de Souza[1]

“É pelo livro, e não pela espada que a humanidade vencerá a mentira e a injustiça, e conquistará a paz final da fraternidade entre os povos”.

Émile Zola
Vishnu Purana

Así como los grandes filósofos y hombres de letras de amplia proyección mundial (Víctor Hugo, Antonio José de Almeida, Guerra Junqueiro, en nuestros tiempos el inolvidable Franklin Delano Roosevelt, quien por sí mismo representa a todo el Occidente así como Gandhi todo el Oriente; o en nuestra patria el Vizconde de Rio Branco, Ruy Barbosa, José Patrocínio y el Duque de Caxias) existen otros que, de modo más eficaz, podrían trabajar a favor de la paz entre todos los pueblos. No obstante, contrariando la sublime lección del Karma o “ley de causa y efecto” ofrecida por el Dulce Nazareno a uno de sus discípulos (“Envaina tu espada, Pedro; el que a hierro mata, a hierro muere”), son los primeros en bendecir esas espadas y otras armas de destrucción y muerte, incluso a los ejércitos contendientes. Practican, de ese modo, una contradicción palmaria a la doctrina de amor y perdón del Ser que profirió tan sabias y justas palabras.

No sobran dudas de que el mundo ha llegado a un verdadero estado de anarquía en todos los sectores de la actividad humana, inclusive en el religioso y el político, como ha quedado bien claro en la obra de crítica científica, filosófica y religiosa, O verdadeiro caminho da iniciação. Afirmar lo contrario sería traicionar la propia consciencia, gesto éste que ningún hombre de bien osaría practicar.

Sin embargo, a esas mismas religiones, en esta hora suprema de agonía, reiteramos nuestro llamado a favor de un FRENTE ÚNICO ESPIRITUALISTA, lo que constituiría un admirable y espiritual entendimiento entre todas ellas, sin necesidad de romper sus compromisos reglamentares, en la más digna demostración de tolerancia y respeto a los sanos preceptos del cristianismo, del cual el Occidente entero se encuentra realmente distanciado; y, por otra parte, lo mismo ocurre con el Oriente de hoy en relación al verdadero Budismo, Bramanismo y otras religiones y filosofías, aparte de un cierto número de elegidos que buscan el reposo espiritual reclamando su jerarquía. Para esa unificación, en una apoteosis de luz y de magnificiencia espiritual, ya existe un templo dedicado a todas las religiones del mundo, erguido por la Sociedad Teosófica Brasileña. Es un verdadero “retiro” que posee la privilegiada estancia hidromineral de São Lourenço, a la que ha preferido llamar Vila Canaã, como uno de los magníficos patrimonios “religiosos”.  Esto, porque el verdadero teósofo es aquel que sabe descubrir las innumerables facetas del espléndido diamante que es la Sabiduría Iniciática de las Edades, subdividida en religiones, filosofías, y hasta en ciencias y lenguas, el dios único y verdadero que es “de derecho y de hecho”, la joya más preciosa que rutila en el centro del universo.

No nos importa la opinión de quienes continúan engañándose a sí mismos a través de una vida de fastuosidad y grandeza, de hipotéticas felicidades que, en breve, por fuerza de la ley, o mejor, por la caída de la civilización, están condenados a desaparecer de la faz de la tierra. A ésos vamos a responder apenas con las palabras de un Ser de la más elevada jerarquía, conocido en el Oriente con el nombre de El Rey del Mundo, también sirviéndonos de uno de los más famosos pasajes del Vishnu Purana, tal vez el libro más antiguo del Oriente, cuyos pasaje nos tomaremos la libertad de comentar a través de enigmáticos paréntesis.

Profecías del Rey del Mundo [2]

“Cada vez más los hombres olvidarán sus almas, prefiriendo ocuparse de sus cuerpos. La mayor corrupción reinará sobre la tierra. Los hombres se volverán idénticos a los animales feroces, embebidos en la sangre de sus Hermanos (que lo digan las dos guerras mundiales, las revoluciones, y todo el lastre destructivo del ciclo de Marte, o sea, de 1909 a 1944). El “creciente” se aniquilará y sus adeptos caerán en la miseria y la guerra perpetuas. Sus conquistadores serán iluminados por el sol, pero no se elevarán dos veces; ocurrirá la mayor de las desgracias, que culminará en injurias ante otros pueblos. Las coronas de los reyes, grandes o pequeños caerán: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… (¿no es lo que hemos visto en las últimas dos guerras?). Habrá una guerra terrible entre todas las naciones (¿la última, o la que amenaza con destruir el mundo, a través de bombas atómicas y otros ingenios de muerte?). Los océanos se teñirán con la sangre de hermanos contra hermanos (por ser hijos de un padre común: Dios). La tierra y el fondo de los mares quedarán cubiertos de huesos… Pueblos enteros morirán de hambre, o por enfermedades desconocidas, o por la práctica de crímenes no previstos en los códigos con que se rigen los hombres, y esto por nunca haber visto iguales en la tierra… Las mayores y más bellas ciudades serán destruidas por el fuego (ruinas, siempre ruinas). El padre se rebelará contra el hijo, el hermano contra el hermano, la madre contra la hija (los diarios estarán repletos de crímenes de esa naturaleza, lo que evita mayores comentarios). El vicio, el crimen, la destrucción del cuerpo y del alma continuarán su ruta fatal… Las familias serán divididas. El amor y la fidelidad desaparecerán, porque la prostitución reinará hasta en los lugares más sagrados (estamos en la época de las “sirenas”, de las “reinas desnudas”, para júbilo de la prensa libre; sin mencionar las “mi-carêmes” y otros métodos de “alegrar y satisfacer al Pueblo”, que deja de ser el “Panem et Circenses” de los tiempos romanos, porque el pan no existe, o cuando esto ocurre, es el que el diablo amasó…). De diez mil hombres apenas uno vivirá, aún así, loco y sin fuerzas, no encontrando habitación ni alimento. Toda la tierra quedará desierta (y “viuda de los dioses”, como dice Hermes, en la decadencia de Egipto…). Dios le dará la espalda. Sobre ella caerá el espeso velo de la noche y de la muerte. Entonces enviaré a un PUEBLO, ahora desconocido (estas profecías fueron hechas hace más de medio siglo, en el monasterio de Narabanchi, en la Mongolia exterior), que, con mano firme, ARRANCARÁ LAS MALAS HIERBAS DE LA LOCURA Y DEL VICIO (este será el gobierno único aclamado por el “descubridor” de la relatividad, ya que ahora tendría que andar como Diógenes, con una linterna más potente, para encontrar… al “procurado”). Y CONDUCIRÁ A AQUELLOS QUE PERMANEZCAN FIELES AL ESPÍRITU DE VERDAD EN LA BATALLA CONTRA EL MAL. Ellos fundarán una nueva vida en la tierra, purificada por la muerte de las naciones”.

Uma imagem contendo pessoa, céu, foto, posando

Descrição gerada automaticamente
Abraham se encuentra con El Rey del Mundo

Texto precioso del Vishnu Purana

“En los días en que los mlechchas (europeos) sean señores de las márgenes del Indo, Cashemira y Chandrabagha aparecerán monarcas de mal espíritu, genio violento, mentirosos y perversos (con vistas a los dos monstruos del ciclo actual, o sea, Hitler y Mussolini, éste de fin tan trágico, mientras el otro goza de las delicias de su pseudomuerte…). Darán muerte a las mujeres, a los niños y a los propios animales (la última guerra responde por sí misma…). Sin embargo, su poder será limitado (como lo fue y será siempre el de todos los que estén fuera de la verdadera Ley, que a todo y a todos rige). Sus vidas serán cortas, aunque sus deseos insaciables (todavía continúan otros con ambiciones análogas… pero el fin será idéntico a los anteriores). Gente de varios países, al mezclarse con ellos, seguirán su ejemplo (las camisas de varios colores que se extendieron en la “cuerda floja” de la política internacional, bajo la tutela del nazi-fascismo…). Los puros serán menospreciados (y hasta desmoralizados por la prensa). Y, con esto, el pueblo perecerá, porque mlechchas o bárbaros, estarán en los extremos (el nombre lo dice: extremismo), mientras que los verdaderos arios estarán en el centro (aria o ariana, si lo desean, no ha sido jamás la descendiente alemana de hoy, sino la subraza germánica que desde hace mucho desapareció fundida en otros pueblos. Estamos en el alistamiento de las SEMILLAS de las 6ª y 7ª subrazas de esa misma raza-madre, respectivamente en América del Norte y del Sur. La India fue la verdadera madre de la raza aria: en aquel tiempo llamada de ARYAVARTHA… Hitler y otros muchos eran demasiado ignorantes para conocer tales cosas). La riqueza y la piedad disminuirán cada vez más hasta que el mundo entre en completa degradación… Entonces, solamente la fortuna dará valor a los hombres; será la única fuente de devoción (motivo por el cual la mayoría solo busca a las sociedades pseudo-ocultistas, que prometen aquello que no pueden dar, esto es, riqueza, paz, felicidad). La pasión animal será el único lazo de unión entre los sexos (la separación y el divorcio, para quien tiene carácter, es un remedio, mientras que para los que no lo tienen es veneno mortal, es tragedia, aniquilación). La falsedad, el único medio de vencer las contiendas; las mujeres, mero objeto de satisfacción sexual. La exterioridad, la única señal de distinción entre los estratos (sin comentarios…). La falta de honradez, el medio más práctico de ganarse la vida (con vistas al “cambio negro”, los llamados “tiburones”, y otras cosas que no merecen ser señaladas…). La debilidad traerá consigo la dependencia; la amenaza y la ostentación suplantarán la verdadera sabiduría. La más desenfrenada libertad no permitirá otras aspiraciones más dignas. La riqueza dará al hombre la reputación de puro y honesto. (“Tanto tienes tanto vales” es un viejo proverbio para los locos de espíritu). El matrimonio no pasará de un negocio. La razón estará siempre del lado del más fuerte (de lo cual mucho se aprovechó Hitler). Y el Pueblo, aplastado por el peso de la enorme carga, comenzará a emigrar de un lado a otro (comenzando por la raza judaica, sin mencionar a los foragidos de todas partes, inclusive religiosos). Y así, en la Edad Negra (aquella que estamos atravesando), la decadencia moral continuará su marcha hasta que la raza humana se aproxime a su extinción (esto es, al fin de un ciclo, edad, de acuerdo también con el Destruere et Construere de Bacon, y el Corsi e Ricorsi de Vico).

Cuando el fin de tal edad se escuentre próximo, bajará sobre la tierra una parte de aquel Ser Divino (el Espíritu de la Verdad, Planetario de la Ronda o Dirigente Espiritual del globo, a que también se refiere la profecía anterior del Rey del Mundo), que existe en su propia naturaleza espiritual, dotado de las Ocho facultades supremas (los “Ocho poderes del Yoga”, etc.). Él restablecerá la justicia en la tierra, y las mentes de los que vivan hasta el fin serán tan puras como el cristal. Los hombres, así transformados, serán como SEMILLAS DE UNA NUEVA RAZA (nótese el lema de la Sociedad Teosófica Brasileña SPES MESSIS IN SEMINE, o “la esperanza de la cosecha está en la SEMILLA”), que seguirá las leyes de la Edad de Oro de la Pureza, para transformar el mundo de los SERES ELEVADOS, de los DEVA-PIS (lo mismo significa “Gemelos Espirituales”) que volverán a la tierra para felicidad de los hombres”.

En cuanto al espíritu de verdad a que se refieren ambas profecías, es aquel mismo que en el Bhagavad-Gita (o “Canto del Bienaventurado”), por boca de Krishna, dice a su discípulo Arjuna: “Cada vez -¡oh hijo de Bharata!- que Dharma (la ley justa) declina, y Adharma (lo contrario, que es el estado en que se encuentra el mundo) se levanta, Yo me manifiesto para salvación de los buenos y destrucción de los malos. Para restablecer la Ley, Yo nazco en cada Yuga (edad, ciclo, etc.)”.

La época actual también es idéntica a aquélla que hizo decir al apóstol de Patmos: “La gran Babilonia se convirtió en la morada de los demonios y es pasto de todo animal que nos causa asco. Y esto, porque todas las naciones bebieron del vino de su impudicia, y los reyes de la tierra se prostituyeron con ella”.

Por lo que se ve, Prometeo continúa encadenado en el Cáucaso, porque Prometeo es la propia humanidad encadenada en la “cárcel carnal”, mientras el buitre de la ignorancia trata de devorarle las entrañas. Y Cristo continúa crucificado en el Gólgota por haber sido inútil la TRAGEDIA.  

En esta ocasión quien nos auxilia es Guerra Junqueiro [3]:

“Cruces, cruces sin fin de cedro o de granito.
De cumbre en cumbre y monte en monte, de sierra en sierra,
Como brazos de angustia abrazando el infinito,
Como puñales de dolor apuñalando la Tierra”.

Traducción de Idalia Morejón Arnaiz

Notas de Javier Prendes Morejón


[1] Henrique José de Souza (Salvador, 15 de septiembre de 1883 — São Paulo, 9 de septiembre de 1963) fue teósofo, estudioso del ocultismo, fundador de la Sociedad Teosófica Brasileña, después llamada Eubiose, y reconocido como patrono de diversas logias masónicas e instituciones de cuño cultural-espiritualista. Algunos lo consideran el mayor Adepto de siglo XX. Este artículo ha sido tomado de su libro O verdadeiro caminho da iniciação. Ocultismo e Teosofia, STB Editora, 1940.

[2] La figura-entidad El Rey del Mundo se encuentra en las tradiciones de un gran número de pueblos antiguos y alude a la existencia de un mundo subterráneo conocido como Agartha. Estudiosos como Alexandre Saint-Yves d’Alveydre, René Guénon y Ferdinand Ossendowski han dejado sus reflexiones y testimonios en diversos libros que hoy son considerados clásicos del ocultismo.

[3] Abílio Manuel Guerra Junqueiro (1850 — 1923) fue funcionario administrativo, político, diputado, periodista, escritor y poeta portugués. Se destacó como el más popular de los representantes de la llamada Escola Nova.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .