Entrevista de Alexandra David Neel sobre Yoga y Budismo

Traducción del ruso, por Alder Soto Olivero

Alexandra David Neel,la pequeña niña que jugaba en el regazo de Víctor Hugo, nació en 1868 y dejó este mundounas pocas semanas antes cumplir sus 100 años. En el período de entre guerras le llega la fama a esta escritora e investigadora, fama plenamente merecida. Esta valiente heroína se convirtió en la primera mujer europea que vivió en el Tíbet como una nativa más. También era especialista en budismo, una especialista que habló sobre lo que experimentó, así como los largos meses de invierno que pasó practicando meditación mientras todo a su alrededor estaba paralizado por la nieve. Se acercó a grandes maestros tibetanos. Su destino es un ejemplo de búsqueda incesante de conocimiento y comprensión del significado de la existencia, que Buda enseñó a la gente.

Madame, si viajó por la India y el Tíbet, sin dudas tuvo alguna razón para elegir precisamente Asia como destino.

Verás, la cuestión de si podría haber elegido otra cosa radica en el campo filosófico: si yo era libre de elegir otra cosa o si mi elección estaba predeterminada y condicionada. Esto continúa siendo un razonamiento filosófico y no tiene que ver simplemente con el hecho de viajar. No necesito decir que, si hubiera estado en un lugar determinado, en un momento determinado, a una edad determinada habría hecho lo mismo. Si estuvieras allí en aquella situación y con aquella edad, serías otra persona y no la persona que eres ahora y que reflexiona de la misma manera; haría exactamente lo mismo que hizo esa otra persona porque en ese momento eres otra. El budismo se sustenta en tres cosas: la impermanencia, el sufrimiento y la impersonalidad, o sea, no existe una personalidad definida por separado. La personalidad para los budistas es solo una amalgama de reflejos de las diversas cosas, de las ideas, de los sentimientos y así sucesivamente. Un tibetano, una vez, dio una excelente definición, dijo: “puede compararse con el Parlamento y en este Parlamento hay miembros de diferentes ideas y siempre hay uno que se levanta y comienza un debate y otros miembros dicen “sí, sí, esto es bueno, lo haremos”. Pero, a veces, también surgen opiniones diferentes y discuten entre sí como en un verdadero Parlamento.

Sí, actualmente somos totalmente holísticos. Estamos cambiando constantemente y, muy a menudo, es bastante contradictorio, pero lo que los budistas denominan como el octavo camino personal sigue siendo un método de transformación propia. ¿Cree usted que una persona puede cambiarse a sí misma?

En un momento de la vida vemos las cosas a través de una determinada luz; en otro, las percibimos con otra iluminación y eso, es para poder ver las cosas de manera diferente a como las veías antes. Eso fue lo que le sucedió a Buda y a otros. El término Buda significa “el que ha alcanzado el conocimiento”.

¿Qué conocimiento?

Si te lo dijera, sería mi conocimiento personal, no el tuyo.

En todo el mundo hay mucha gente que quiere practicar yoga, ¿qué piensa sobre eso?

El yoga es una filosofía absolutamente intelectual. No existe una práctica del yoga. Lo más probable es que estén hablando del hatha yoga, que es un ejercicio completamente anatómico, para el cuerpo. Lo puedes practicar para obtener un efecto, pero eso no significa en lo absoluto que tenga algo que ver con la inteligencia. El yoga es un ejercicio para hacer vibrar la mente; un ejercicio de toda esa capa de ideas que vienen a nuestra mente. Estamos constantemente en contacto con cosas y fenómenos, los vemos y escuchamos. La forma en que vemos y escuchamos depende de los órganos que usamos para entrar en contacto y también de la agudeza de estos órganos de los sentidos. El ciego no ve lo que percibe el vidente, por ejemplo. Ocurre lo mismo con la audición y los otros órganos sensoriales. Un árbol, por ejemplo. Usted ve el árbol como yo porque ambos somos seres humanos. Pero, ¿cómo una hormiga ve un árbol? Por supuesto que de manera diferente. Para ellas tiene una estructura diferente, un árbol es un mundo enorme. Entonces, ¿qué es un árbol? ¿Puede decirme quién tiene razón: nosotros o una hormiga?

Madame, me gustaría hacerle otra pregunta, ¿cuánta gente le escribe?

Mucha gente me escribe pidiéndome que haga milagros. Incluso estando en casa vino una persona, se acercó a mí y me dijo: “¡muéstreme algunos milagros!”. Yo ni siquiera podía entender lo que esa persona quería decir por milagro, imagino que volar hasta el techo o algo así; pero ese no es mi estilo. A menudo llegan cartas relacionadas con pedidos de curación. Hubo incluso una mujer que durante muchos años estuvo paralizada y postrada en cama. Le dije, “escuche, no puedo hacer ese tipo de cosas. Consulte a su médico; tal vez él le aconseje algunos remedios apropiados, ejercicios para la recuperación, etc.”. Tiempo después esa misma mujer me escribió: “Le estoy agradecida. Seguí su consejo y me curé. Puedo caminar y correr”. Hablo sobre lo que es mejor, pero mi secretaria me aconsejó que me escribiera una carta a mí misma en caso de que comenzara a sufrir demencia, pero le dije que a mí eso no me va a pasar; no soy una víctima.

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