Poemas – Jorge Luis Arcos

DE LOS ALIMENTOS TERRESTRES

De los alimentos terrestres no haber probado una fruta madura
Cada posesión un fruto ácido, cada tesoro una magra profecía
En todas partes manchas de virtud, en todo viaje un susurro lejano
Toda promesa un recuerdo, todo reino una orfandad
Sin tiempo para los esplendores efímeros ni espacio para las pobres
          frivolidades

Sentir en el umbral un límite, en el horizonte una frontera fugitiva
No poder traspasar los espejos con una naturalidad tranquila
Ah, pero sufrir cada ambición sencilla como una culpa
Todo acto solitario como una arrogante masturbación
Y contentarnos con los rescoldos de la caducidad, con las ruinas de una
       reminiscencia

Eso, es intolerable

1 de octubre de 1994

EN LOS MARGENES

En los márgenes, en las lindes inauditas de toda profecía
una muchedumbre de símbolos, una geografía visionaria
En los márgenes del deseo cierta abulia o piedad
un nacimiento, un escozor, un paraíso inconfesable
En los márgenes ásperos, absortos del camino el desierto sin fin
la víspera de una historia y el silencio después de la historia
En los márgenes de la conciencia una patria imaginaria, una isla secreta
el corazón, la nieve, y un dulce escepticismo
En los márgenes de tu cuerpo un esplendor clandestino
el estupor, la nada, la transparencia, la serenidad
En los márgenes del sueño un espejo sin imágenes
el ocio, el tedio, Casal, tanto fervor sin expectativa
En los márgenes imposibles de la plenitud
cuánto cansancio, cuánta erosión, y la belleza que es materia
           deleznable
En los márgenes de todo acto, de todo frenesí
un barrunto de maldad, cierto asco o desdén y alguna sabiduría
En los márgenes, en los turbios confines de la imaginación
yo soy otro, lo otro, lo que olvidé, soy dios

2 de febrero de 1995

Julián del Casal (1863-1893), poeta cubano

DEL TIEMPO REMINISCENTE

Se interrumpió una intensidad y una costumbre. La intensidad, fulgor que se despeña hacia el futuro. La costumbre, fidelidad a una memoria. Ahora, escribo en el tiempo reminiscente. Cada historia, un nacimiento, una muerte. ¿Una historia dentro de la historia? Hubo, habrá otras. ¿Pero cuál será el centro, la historia? ¿O no habrá centro, historia primordial? ¿Sólo una sucesión de intensidades y costumbres, nacimientos y muertes, hasta que no haya más intensidad, costumbre, nacimiento, sólo muerte, fin de la historia? Dios mío, que no exista otra reencarnación! O sí, pero con una (esta) lucidez (no vulnerable) o un único tiempo reminiscente (¿o al revés?) o una sola avidez y una sola serenidad, una sola cruz, al fin.

5 de noviembre de 1994

 

CON TANTO ESCEPTICISMO

 

Habría que sacralizar al imposible, esa mancha en el lente
Habría que abdicar, amigo, es el linaje de Edipo
Un Edipo sobrio, apaciguado, después de las evidencias
Como el destino de los atridas pero con tanto escepticismo
Y el imposible como un hábito, una víspera, un olvido
La nada como una sopa, una sopa tibia, espesa, tranquila
Un deseo turbio como un insecto, un silencio lujurioso
Las armas abandonadas sobre la arena brillante y áspera
Y el esplendor como una siesta, una reminiscencia
Habría que padecer el escozor, la incertidumbre
Habría que emprender el viaje, entrar en el desierto
Y no mirar la luna sino su brillo huraño
Y sentir el velado fragor, el murmullo postrero
Pero no, porque el cayado errante, porque los ojos ciegos
Pero con tanto escepticismo manando el esplendor

Enero de 1995

DETRAS DE LOS PARLAMENTOS

 

Detrás de los parlamentos la opacidad o el brillo hiriente de lo real
Más allá de las evidencias la erosión de la duda o esa mancha en el muro
Después de todo énfasis la sopa tranquila o una muchedumbre melancólica
Antes de la utopía una sobria textura o un paraíso salvaje
Al margen de las expectativas un estupor anónimo o una furiosa serenidad
Más acá de los ejemplos una filosofía bárbara o una asepsia erótica
Al filo de la elocuencia ese dolor tan parco o un silencio procaz
Lejos de los deberes la promiscuidad de la belleza o una absorta eternidad
Dentro de tu cuerpo un éxtasis clandestino o una destronada libertad

Febrero de 1995

Poemas del libro:

DE LOS INFEROS
Jorge Luis Arcos 1983 – 1996

Imagem3

La muerte tocando el violín durante la epidemia de cólera en París 1831

 

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