Contra la Dictadura Cubana y en defensa del Movimiento San Isidro y demás Movimientos – Por Javier Alberto Prendes Morejón

Preámbulo. Falsa apropiación por la Revolución del mayor héroe nacional.

En cuanto a José Martí, estrella refulgente del patriotismo cubano, defensor de la Independencia y manzana de oro de la poesía patria, al mismo tiempo que valor impar en el Pensamiento Espiritual, Mistérico o Iniciático de la nación, pues era masón e, incluso, declarado admirador del Movimiento Teosófico encabezado por Helena Petrovna Blavatsky y Henry Olcott, el mismo transustanció su formación esotérica en la praxis y en su ideario político reverberando con igual intensidad en su arte poética y literaria, la cual, respetabilísima, es el zenit cultural del alma cubana.

Con el advenimiento de la Revolución, ésta se lo apropia como su patrono. Luego ‒se hace creer‒, es Fidel quien lleva a término la obra independentista iniciada por Martí, y así se pinta a Fidel al lado de Martí como el otro augusto mártir de la causa patria en ansia de libertad del yugo yanqui y antes español, de modo que están enterrados uno al lado del otro en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, para efecto de materialización del símbolo. Todo eso de acuerdo con una buena pieza publicitaria para escudar a la Revolución de ennoblecimiento mayor, impulsando la fuerza ideológica e histórica al régimen dictatorial cubano, que se prolonga vilmente hace más de medio siglo. La realidad, sin embargo, es otra muy distinta, en amplio desacuerdo con la intención política de la Revolución marxista-leninista. Aquí haremos la crítica completa del sistema castrista, fruto del endiosamiento del ateísmo marxista insertado históricamente en el rígido y férreo positivismo novecentista.

La prueba documental de Martí contra el Socialismo. El Totalitarismo de Izquierda y de Derecha. La extinción de Platón de las librerías.

Daremos aquí la prueba textual del proprio puño de Martí sobre su discordancia respecto al socialismo, en el cual no creía. Y esto es más que evidente, aunque tal prueba no existiera; al menos es evidente para todo Iniciado, ya sea masón, cabalista, hermético, teósofo, rosacruz… pues se debe entender, de una vez por todas, que un Iniciado verdadero, y no apenas simbólico, por tanto, hombre de Espíritu, no puede asomarse, jamás, a un credo puramente materialista, escéptico y ateo como el del marxismo, ni tampoco a aberraciones xenófobas y racistas como las del fascismo –a no ser que sea un adepto del ocultismo negro. Estos extremos, de derecha e izquierda, al final se tocan.

Estas son las palabras textuales de Martí:

Por tanto, se hace indebida e ingrata, falsa y odiosa, la asociación de la imagen y el pensamiento de Martí a la obra revolucionaria del castrismo cubano, que además de socialista (comunista, a rigor, nunca lo fue, como no lo fue la propia URSS, pues nunca pasaron la etapa prevista por Marx de la Dictadura del Proletariado) es totalitaria, como ha mostrado históricamente todo sistema de esa índole.

Dos grandes y retumbantes fracasos políticos son el socialismo y el fascismo, hermanos gemelos caóticos, hijos de Eris. La crítica debida al capitalismo también será hecha en este artículo, para mostrar a todos que no existe hoy sistema que conjugue en una sola cosa las palabras Amor y Sabiduría.

Es el propio Martí quien dice, en oportuna reflexión sobre los infinitos castrismos de la historia ‒que son nada más que expresiones cíclicas del viejo cesarismo romano, egipcio y atlante: “Donde no hay equidad ni respeto a todas las opiniones no hay patria sino una dictadura.”

Todo individuo mínimamente sensato reconoce que la vida en un país socialista es la reproducción fidedigna de las realidades expuestas en un libro como 1984; la distopía en una pretendida igualdad social, donde todos son pobres o, a lo máximo, medianamente abastecidos, mientras jefes de estado, diplomáticos, ideólogos del partido único, militares de manera general y ante todo los de mediano y alto escalón, son los únicos a tener regalías y lujos que el propio proletariado no posee. Así que la igualdad, en ese tipo de sistema, es tan solo retórica. Nuevamente, los que están en el poder y los que los sirven, son la élite ‒los señores y sus verdugos; y el resto, los desvalidos y oprimidos ciudadanos que una vez u otra se rebelan contra el sistema que juró protegerlos, y eso, para que muchas veces vuelvan a apoyar a nuevos Césares… pues el pueblo siempre juega la gallinita ciega.

La izquierda, en un país democrático como Brasil, exalta a un país socialista como Cuba, que solo posee un único partido y es gobernado por militares. ¡Extraña aberración de pensamiento! Nada peor para un país cuyos gobernantes solo tienen una idea fija: el materialismo filosófico o, por otra, el fanatismo religioso. El primero ha producido el régimen comunista, y el segundo el nazismo. Ambos, no obstante, son puramente materialistas, cada uno a su manera. Es en ese péndulo en el que va la humanidad, sin encontrar nunca guarida en el Centro, en la Neutralidad, en el Equilibrio entre los extremos. La Ley de la Harmonía, que todo permea, parece estancarse delante de la conciencia humana, tan efímera; solamente existe la Polaridad irrefrenable, no superada, que nos condena y somete al caos. Así va el hombre desde hace largas edades…

Cuba es racista (como todos los países que recibieron largas remesas de esclavos negros), homofóbica, machista (culturalmente) y enemiga del librepensamiento (políticamente). Ninguna Revolución estructural cambiará tales cosas, pues el progreso verdadero es mental y espiritual, que a su vez engloba el nivel físico y anímico, o sea, la condición relacionada al carácter, sin el cual no hay desarrollo humano verdadero, porque las palabras son inútiles para frenar las pasiones. Así un intelectual puede no ser más que un adolescente si lo miramos desde el punto de vista astral o intuitivo. Y eso quiere decir, en síntesis, que no tiene fortaleza, y en cambio la cobardía, la envidia, los celos, el miedo, la codicia, la avaricia, la venganza, etc. En ese sentido cabe bien, perfectamente, el pensamiento meridional de Montagut: “Si los hombres no adquieren convicciones morales mucho más completas y profundas, todas las tentativas de reforma política o social, además de ilusorias, concurrirán para aumentar el desorden.”

La sublimación de las pasiones en trabajo y amor transcendente a la humanidad, a la inmanencia de Dios, de la Naturaleza o del Todo en nuestro Ser, no puede ser realizada por la estatización de los medios de producción, ni por la simple toma del poder por el proletariado (proletariado que, ciertamente, no goza de gran cultura, capacitaciones, ni posee un gran sentido de elevación espiritual, al contrario está muy arraigado a supersticiones y dogmas seculares y es siempre presa fácil de los políticos y de las religiones ‒es justamente a esta “casta” a la que se quiere dar el poder). En realidad, no debemos dar el poder a ninguna casta o clase en específico, sino a los mejores entre todos. Eso garantizaría la buena administración del Estado y un sentido mayor de democracia y justicia. 

Así a la deriva, pues, van las cosas en el socialismo. Es fatalmente el retrato idiosincrático de Rebelión en la Granja y 1984. Todo nuestro mundo, sin embargo, es Fahrenheit 451, y también Crimen y Castigo, El Proceso y La Metamorfosis. Es el Estado y la civilización del horror, de la barbarie, de la aceptación pasiva, del engaño, del silencio impuesto, del desamor al prójimo… Y respecto a los pobres, todos los “libertadores” afirman preocuparse por ellos. A la masa se le atrae con muchas promesas y bellos discursos uniformes, para después tirarle migajas.

Tal vez sea útil al lector mostrarle, a través del ejemplo de uno de los mayores dictadores del mundo, Hitler, lo que siempre se quiere decir con el hecho de que el pueblo es un rebaño ciego listo para ser dirigido por fuerzas tanto buenas como malas, que se eleva o cae, conforme el ejemplo de sus líderes:

En una de sus reuniones, Hitler pidió que le arrimaran una gallina. La agarró fuerte con una de las manos en cuanto la desplumaba con la otra. La gallina, desesperada de dolor quiso huir, pero no pudo. Así, Hitler sacó todas sus plumas, diciendo a sus colaboradores: “Ahora, observen lo que va a suceder”.

Hitler soltó la gallina en el piso y se apartó un poco de ella. Cogió un puñado de granos de trigo, comenzó a caminar por la sala y a tirar los granos de trigo por el piso, mientras sus colaboradores veían, asombrados, cómo la gallina, asustada, adolorida y sangrando, corría atrás de Hitler e intentaba agarrar algunas migajas, dando vueltas por la sala.

La gallina lo seguía fielmente a todas partes.

Entonces, Hitler miró a sus ayudantes, que estaban totalmente sorprendidos, y les dijo:

“Así, fácilmente, se gobierna los estúpidos. ¿Vieron cómo la gallina me siguió, a pesar del dolor que le causé? Le saqué todo… las plumas y la dignidad, pero, aun así, ella me sigue en busca de migajas. Así es la mayoría de las personas, siguen a sus gobernantes y políticos, a pesar del dolor que estos le causan y, aun sacándoles la salud, la educación y la dignidad, por el simple gesto de recibir un beneficio barato o algo para se alimentar por uno o dos días, el pueblo sigue aquel que le da las migajas del día.”

La Utopía, la Ciudad del Sol y la República aún están distantes de realizarse, no obstante, tal día se avecina cada vez más. Lo saben los que son dados al estudio de las verdaderas profecías que, si bien para algunos son Revelaciones, para otros, un poco más preparados, son solo el ABC de la Iniciación, o un hecho común. Procuren los hombres de hoy, aspirando la fragancia divina, instruirse con el Avatar del Ciclo, no importa dónde haya nacido ni si es ampliamente conocido.

Llamen los marxistas y otros de ingenuos a los místicos; pero ingenuos, creo, son los que creen que la Revolución socialista podrá llevar algún día a un Estado libertario. Su síntoma es el totalitarismo. Tendrían ellos, primero, que convertirse en sabios, y esto implica el conocimiento directo de Nous (el Espíritu), que ellos abominan y desprecian, mientras a todo momento le deben la propia vida. Esta confrontación entre realistas e idealistas todavía ha de ser superada… pero no será la victoria de la Materia bruta sobre el Espíritu inefable.

Aquí está el testimonio que da un joven sobre su país natal, después de muchos años en el exilio, habiendo sido refugiado político en Brasil ‒la patria de los oprimidos de todo el mundo: el testimonio sobre el descontento casi general del pueblo contra el régimen; poco importa la condición cultural o económica de cada uno. Casi todos reclaman, odian, sufren, quieren irse del país y desean que todo cambie ‒y claro que esto no tiene nada que ver con el bloqueo económico norteamericano… La crítica, sin embargo, se hace escondida, porque el preso político, en un sistema como ese, es el más común; la policía política, el gran verdugo y líder supremo, el mantenedor del “Gran Hermano”.

He aquí el panorama, siendo relativamente pocos los infelices ilusionados con ese sistema, y otros tantos apáticos y otros más cobardes, siempre escondiéndose en sus vidas mínimas, siempre con buenas disculpas, alternando sus días entre ser mercenario y esclavo, pero nunca hombre libre que renuncia a todo, y por la Verdad todo padece.

El totalitarismo, por ende, puede ser de izquierda y de derecha, pues la ignorancia generadora del egoísmo y de la maldad está presente en todos los sistemas políticos vigentes, y estuvo en todos los que ya han pasado, porque la ignorancia es integralmente del hombre de hoy, como de aquel de 4 o 6 mil años atrás, para no decir mucho más. En cuanto la humanidad sea ignorante, jamás se librará del eterno ciclo de dictadores y seres sin compasión. Aunque el camino haya sido apuntado por los verdaderos Maestros de Sabiduría y los más distintos Avatares desde tiempos inmemoriales, todos los infinitos Gólgotas parecen haber sido en vano. Solamente Sophia, una vez desnuda, podrá libertarnos.     

Vean qué pobres son los países socialistas: en ninguno de ellos, de los que aún restan en el mundo, y los del pasado, se podría encontrar un libro de Platón, el divino, o algún tratado de Hermes, en alguna librería, sin hablar de mil y otros autores, muchos de los cuales son censurados. ¿No es esto una pobreza inadmisible?

En La Habana se podrá encontrar un libro de Platón apenas en la Biblioteca Nacional, de cierto que mohoso y desbaratado, pues no se publica más. ¿Y para qué?, deberán pensar los dirigentes del Partido Único Comunista, si Platón y Marx no coinciden.

Y en las universidades, ¿qué importancia tiene Blavatsky, Eliphas Levi, Paracelso, Fulcanelli, etc.? ¿O la importancia de la Iniciación en la vida y obra de muchos intelectuales, científicos y artistas? Nada relacionado a los Misterios es tocado, aunque Voltaire haya dicho: “Entre el caos de las supersticiones populares, existió una institución que evitó siempre la caída del hombre en absoluta animalidad: la de los Misterios.”

Vil cultura esta que no da margen a Platón, Pitágoras, Hermes… ¡A los sabios de antaño! Está condenada a desfallecer…

La prepotencia de los que quieren siempre mantenerse en el poder, a despecho de la libertad y del mérito, es un cáncer del alma humana aún no redimida, y mucho peor cuando con la justificativa del “amor” y la “protección” a los más desfavorecidos del mundo, o ya sea con los mandamientos de Dios.

Karma, no obstante, infalible, ajusta siempre las cuentas con cada uno, temprano o tarde, es decir, en esta vida como en otra.

En prácticamente todos los países socialistas los colegios iniciáticos fueron perseguidos y sus miembros presos, muertos o deportados; y si así no llegó a ser, como es el caso en Cuba, es porque no ofrecieron ningún incómodo al orden del Estado. Tal ha sido la práctica del socialismo y del fascismo. En el mundo capitalista, al contrario, las escuelas esotéricas gozan de amplia libertad.

Es curioso notar que, después de 60 años, por primera vez la Masonería ‒recién en 2020‒ se pronunció en contra la dictadura cubana, declaración muy emotiva por las protestas del Movimiento San Isidro. Antes tarde que nunca, como se dice… pero es vergonzoso que haya demorado tanto, y estarán de acuerdo conmigo algunos masones.

El socialismo y el fascismo persiguen todo que no es igual a sí; su ley es la uniformidad, la estandarización, la roboticidad del pensamiento. El fascismo lo hace a través de Dios y su ideología racista; es el Ocultismo Negro del Imperio del Mal; el socialismo a través del destronamiento de Dios y su ideología materialista. Ambos, sin embargo, actúan como magos negros: tiranía, el culto a la fuerza bruta e imposición psíquica; tanto uno como el otro siempre se mantuvieron gracias al poder militar. Los filósofos, artistas y científicos deben estar, desde luego, a su disposición, plácidamente sobre su yugo autoritario, y no en plena libertad y autonomía. El riesgo, para los poderosos, consiste en que el hombre piense por sí mismo y se conduzca como quiera.

Movimiento San Isidro. Las opciones prefijas de la rebeldía en una dictadura.

En defensa del Movimiento San Isidro publico este texto, con la intención de valorizar y estimular la rebeldía de pensamiento en la isla cubana, así como en todo el mundo.

Este Movimiento, recién surgido en el 2020, puede ser considerado el más exitoso en términos de alarma internacional ante los delitos contra los derechos humanos allá perpetrados, gracias al alcance que nos propicia la tecnología, a través de las redes sociales. Millares y millares de cubanos ya han expresado abiertamente su apoyo al Movimiento, dentro y fuera de Cuba, y la campaña a su favor en las redes sociales, principalmente en Facebook, es intensa. Queda demostrado, una vez más, cómo el régimen dictatorial cubano no admite la crítica, la discrepancia de ideas. La fuerza bruta, policial, como en todo Cesarismo, es su directriz. Nada distinto de la Gestapo y de la OVRA fascistas, o de la GPU soviética.

Observemos que los tiranos hablan siempre en nombre de la Paz Universal, siendo los primeros a crear la guerra y a arrastrar a todos cuanto puedan a sus respectivos Gulags. Si se quiere engañar, lógicamente hay que mantener las apariencias.

Entre los Movimientos culturalistas que en el pasado trataron de romper con el sesgo institucional del Partido Comunista Cubano (PCC, que irónicamente en Brasil, desde donde escribo, se refiere al Primeiro Comando da Capital, o sea, la mayor organización criminal de este país… tal vez pura “coincidencia”), destacamos estos:          

  1. El Puente (editorial de los años 60)
  2. Paideia (grupo de jóvenes intelectuales de finales de los años 80)
  3. Diásporas (grupo de intelectuales que fundó un proyecto de escrituras y una revista en los años 90)
  4. Grupo Art’De (grupo de artistas y performers de los años 80)

Todos tuvieron vida corta, sus miembros fueron perseguidos, boicoteados en el trabajo, presos y algunos duramente apaleados, muchas veces por policías vestidos de civil, como es costumbre.

Para aquel que opta por la subversión, por la rebeldía, de antemano están dadas las opciones que podrá seguir y sus consecuentes efectos a sufrir. Son ellas:

  1. Ir preso y nunca más salir.
  2. Ir preso y salir después de algunos meses o algunos años, o incluso después de algunas décadas (a veces saliendo con alguna deficiencia física y/o problema de salud).
  3. Al salir, es obligado a escoger el exilio (lo más común, cuando se puede costear el viaje; una vez u otra el propio Estado paga la salida, tal es el inconveniente que causan ciertos individuos).
  4.  Al salir, conformarse con el castigo al crimen de “autonomía” y se calla para siempre.
  5. Al salir, insistir en la rebeldía, lo que lo llevará a nueva prisión, tarde o temprano.
  6. La muerte –por parte de las fuerzas represivas del Estado, por la somatización de un estado mental perturbado, o por el suicidio (como una huelga de hambre y/o sed, como protesta, o por un irremediable “desaliento del alma”).
  7. El intento de contrarrevolución por vía de las armas.
  8. Esperar el desmedro del Estado y la revuelta mayoritaria, activa, de la población.

A los rebeldes, cuando salen de la prisión o incluso sin llegar a ella nunca, les resta la muerte cívica y el intento de asesinato moral. Así actúan los sistemas totalitarios.

Para muchos, sin embargo, estar en la “lista negra” de las dictaduras, la de los “terroristas”, es un orgullo inconmensurable por el cual vale la pena morir. Mártires aún existirán por tiempo desconocido.

Crítica al capitalismo. La visión ingenua y deforme del cubano con relación a las “maravillas” de la vida en el capitalismo.

Si se está lejos del infierno, todo está bien; pero infiernos hay en todas partes del orbe.

Se impone, en mi análisis, que el capitalismo es el “menos peor” de los sistemas existentes; y la democracia verdadera, la que se basa puramente en el mérito y en la igualdad de condiciones; un pueblo culto y sabio es todavía una meta sociológica por alcanzar. Es una falsa premisa, no obstante, que el capitalismo por sí solo sea mala hierba. Cabe a cada país y continente probar cuán capaz es de hacerlo digno del humanismo, promoviendo las bases para el bienestar material y, sobre todo, para la realización de la felicidad individual y colectiva. En ese sentido, el capitalismo de los países nórdicos nos muestra cómo ese mismo sistema puede garantizar un estado de bienestar social, en líneas generales, casi perfecto. La salud, la seguridad pública, vivienda, educación de calidad, deportes, salario mínimo, etc., se encuentran garantizados y en elevado nivel (Noruega, Suecia, Finlandia, etc., y Europa en general; Australia y Nueva Zelandia en Oceanía; en el Extremo Oriente, Japón; y, en América del Norte, Canadá). Ahora bien, el capitalismo solo es pésimo, en particular, de los Estados Unidos de América hacia abajo, yendo al extremo del sur del continente americano; igualmente en África, Oriente Medio y diversos países del extremo y centro de Asia.

¿Qué razón habría para querer el socialismo en un país donde todas las clases ganan un piso salarial mínimo más que suficiente para vivir con dignidad? ¿Dónde las discrepancias entre ellas son cada vez menores? ¿Y dónde la educación, la salud, la seguridad son buenas y a todos contempla sin representar una carga para el individuo?

Toda revolución radical es sangrienta; en consecuencia, promueve la hecatombe bestial, y solo tiene su razón de ser en la rebeldía furiosa alimentada por un odio popular extremo contra las aberraciones sociales y económicas producidas por los gobernantes y políticos, por personas de poder y dinero. Si esas aberraciones no existieran, no podrían tener lugar otras aberraciones políticas y filosóficas como el socialismo y el fascismo. También así se dio con la Revolución Francesa; ella no hubiera ocurrido si los monarcas no hubieran manifestado su desdén hacia el pueblo, si hubieran garantizado rápidamente la alimentación, y si hubieran dejado de escuchar a los malos consejeros y empezar a oír los buenos.      

Por otro lado, ya no siendo la crisis en esos países de origen material o educacional, científica, resta la subsecuente: la espiritual. Por eso es que en muchos de ellos hay un alto índice de suicidio; y la tristeza y falta de sentido en la vida nada tiene que ver con un alto índice de escolaridad en todos los niveles, mucho menos con tener suficiente dinero como para vivir bien materialmente, y hasta con ciertos lujos a los ojos de otros países.

En eso el capitalismo, igual que el socialismo y el fascismo, se ha mostrado inerte, pues en él la tónica todavía está en el novísimo Dios ‒el Dios Dinero, el Dios de la codicia y de la avaricia, el Dios Materia, versión profana centrada en los negocios‒, copia reversa del Dios cristiano antropomórfico; es el Dios que sirve al militarismo, a los comerciantes, que se sirve de la ciencia para realizar sus fines de dominio sobre el mundo.

Nihilismo y relativización absolutas campean indistintamente. En cuanto el hombre no se conozca a sí mismo, reconociendo en su interior al Dios tan buscado, sublimando sus vicios en virtudes puestas a favor de toda la humanidad, y por ella viviendo y muriendo, nada cambiará realmente; todo será falso y nos entregaremos a la más pérfida mecanicidad e inconsciencia, tal como hoy sucede no importa dónde.

Una sociedad de filósofos, o de seres que filosofen, se hace imprescindible. Como dijo Platón acertadamente: “Los Estados solo tienen la oportunidad de ser felices si los filósofos fueran reyes o si los reyes pasasen a filosofar.” O sea, los gobernantes, que en este caso serían intelectuales, científicos, artistas, místicos y Adeptos, hombres y mujeres indistintamente.

Porque la sanidad mental y la elevación del alma al espíritu todavía no ha sido lograda en ningún sistema histórico de manera colectiva (podríamos pensar, nada más, en los tiempos áureos de la antigua teocracia tibetana y de la Era de Ram, y principalmente en cierto período de la Atlántida, como mejor ejemplo). Todos son espinas, a veces travestidos en flores. 

En el socialismo y en el fascismo se da el reino de la fuerza bruta, de los militares por encima de las demás castas; es el reino del autoritarismo, y no de la autoridad; de esta última provienen la sabiduría y el amor hacia todos, lo que hace del gobernante un ser amado y no temido.

En el capitalismo se da el reino del “vale aquel por lo que tiene”; reino de las apariencias superfluas, dominando los comerciantes sobre las demás castas; es el reino del libertinaje, que es el exceso de libertad generando en consecuencia un estado social y cultural caótico. O sea, del “nada es permitido” al “todo es permitido”… ¡estúpida insensatez!

¿Qué deseará el hombre? ¿Vivir siempre en los extremos y nunca en el centro? ¿Tendrá siempre que evolucionar a través del dolor y nunca a través del amor?

La verdadera revolución se hace por medio del corazón; si este cambia radicalmente para mejor, poniéndose cada uno al servicio del otro sin desear ninguna recompensa, trabajando desinteresadamente por el bien común de todos los pueblos y razas, cualquier sistema político-social sería bueno. No es la estructura lo que importa, sino la idea que el hombre persiste en cultivar y que hace de la vida práctica una desdicha o una bonanza.

En el socialismo la libertad es nula; en su hermano mayor, el capitalismo, la libertad es inmensamente mayor –en unos países más y en otros menos, conforme la fuerza de la tradición humanista e iluminista allí presente. Libertad absoluta, sin embargo, no existe, pues falibles son la leyes humanas, tal como la mente que las crea.

Habiendo dicho todo esto, espero que muchos cubanos y otros en países socialistas, aún con cierta ingenuidad, no divinicen el capitalismo, aún más el que existe en América Latina, tan fallido y ridículo, ni el de los Estados Unidos de América, también grosero y limitado; y a los que viven en el capitalismo, les deseo que no divinicen el socialismo, que es un sistema totalitario sobre cualquier ángulo, como lo ha probado la historia, y perciban que entre los sistemas actuales el capitalismo es el mejor o el menos peor, pues en él hay más oportunidad de libertad y de cambios generacionales. Que se luche para que el capitalismo logre la sofisticación socioeconómica patente en los países nórdicos de Europa, y que a seguir se espiritualice, para que llegue a ser verdaderamente un sistema-útero de filósofos e Iluminados, un Estado del Conocimiento.

En cuanto a la existencia de la propiedad privada, me gustaría, por último, citar a algunos santos:   

S. Clemente, en la epístola 4, dice: “Queridísimos, el uso de todas las cosas que existen en este mundo debería ser común, sin embargo, uno solo se apropió de una cosa, y otro de otra”.

S. Juan Crisóstomo: “Nadie es dueño de sus bienes, sino administrador, como el obispo lo es de la Iglesia”.

S. Ambrosio: “La propiedad fue establecida por la avaricia y la violencia”.

De acuerdo con los socialistas estoy ‒así como de acuerdo estoy con estos santos‒ de que no debería existir la propiedad privada, pero aquel sistema que podrá realizar esta aspiración no se llama capitalismo, socialismo o fascismo, y sí SINARQUÍA. Un día esta será restablecida en la faz de la tierra, conforme la Promesa de los varios Avatares.

Apuntes sobre Cuba y Brasil – Síntesis

Cuba y Brasil no son modelos ideales, pero poseen atributos positivos en muchos sentidos. Son países semejantes en diferentes puntos, como la mezcla racial, ante todo con relación a los negros venidos de África y al elemento ibérico (este también fruto del mestizaje); el lastre de la esclavitud; el hecho de que fueron excolonias de metrópolis europeas; son países tropicales y con naturalezas paradisíacas; poseen lenguas hermanas, neolatinas; ambos han sido influidos en la Modernidad por el Iluminismo masónico y sostienen relaciones culturales del más valioso valor.      

Cuba

Lado positivo: una buena educación, pública y gratuita (sin embargo, buena apenas en términos técnicos, ya que está amordazada al marxismo, siendo, por tanto, una educación nada dialéctica, ya que esta debe englobar, necesariamente, más de dos puntos de vista; la dialéctica, en el sentido que le da Plotino, es muy distinta de la perspectiva marxista) que produce mano de obra calificada (he ahí que los cubanos, cuando emigran a otros países, tienen grandes oportunidades de realización en sus respectivas áreas de trabajo); una buena salud pública y gratuita; seguridad pública (sin embargo, a costa de la represión policial y de la supresión de la libertad política y cultural); sin miseria (precariedad habitacional, pero no conglomerados de favelas ni tampoco legiones de mendigos; prostitución, mal casi universal y ancestral); la mayor parte de la población tiene su casa propia y no paga alquiler; destaque en los deportes, artes plásticas, cine, música, danza, letras, bellezas naturales y arquitectónicas (esta última herencia del pasado colonial y republicano, pues la Revolución poco hizo en ese sentido).

Lado negativo: crisis económica aguda; régimen dictatorial (unipartidario) de carácter marxista (filosóficamente materialista, escéptico y ateo); censura y vigilancia policial; prejuicios raciales (tal como en los Estados Unidos de América y el Brasil); fenómenos climáticos adversos; no posee industria, siendo un gran anacronismo, en pleno siglo XXI, depender de la agricultura y de las remesas de dinero que envían los cubanos exilados a sus familias (los “gusanos”, como son llamados por los socialistas), y del turismo; ciertas costumbres conservadoras, como, por ejemplo, el odio y el estereotipo hacia la marihuana, lo que representa una anti-tendencia ‒o mentalidad retrógrada‒ en el presente, cuando en el mundo se empieza a popularizar su liberación y, ante todo, su uso medicinal.    

Brasil

Lado positivo: extensión, riquezas y bellezas naturales de diferentes especies y en majestuosa escala; régimen democrático ‒por más deficiente e injusto que sea, pues está basado en el voto popular, en una Constitución progresista y en el pluripartidismo‒; amalgama de pueblos a nivel global, siendo la mayor democracia racial del mundo; su Producto Interno Bruto se encuentra entre los 10 mayores del mundo; gran industria, sin embargo viene desintegrándose hace décadas; destacado en los deportes, en la literatura, en las artes plásticas, en la música, en la danza, en el cine, en la arquitectura; designio futuro que brillará sobre la luz esmeralda del Crucero del Sur, hecho consabido de algunos pocos Iniciados, cuna de la Sexta y Séptima Sub-Razas Arianas y del Avatar Maitreya ‒privilegio inconmensurable‒, temas estos tan desconocidos como incomprendidos.       

Lado negativo: gran pobreza y miseria; vergonzoso nivel de desempleo; violencia generalizada (contra mujeres, niños, comunidad LGBTs, indígenas y negros, ante todo); inmenso índice de analfabetismo y analfabetismo funcional; gran índice de evasión escolar; salud precaria, no obstante exista el Sistema Único de Saúde, lo que es muy positivo; educación pública precaria; seguridad pública precaria; impuestos altísimos y dirigidos en especial a los más pobres y a la clase media; colonialismo mental (mimetismo ignorante), cuyo eje es el Norte del continente americano y Europa, sin hablar de los modismos asiáticos; corrupción a todos los niveles, partiendo del ciudadano común al político, y viceversa; gran dependencia tecnológica del extranjero; depauperación de los servicios nacionales de importancia estratégica, primero por su mala administración y luego a través de su venta a empresas multinacionales, extranjeras y apátridas; desde los años 90, país amordazado por los Dugpas o Magos Negros de esta parte del hemisferio, preocupados con la ascensión de Brasil entre las mayores naciones del mundo, y con todas las profecías que aquí han de tener lugar, cueste lo que cueste.    

Síntesis reflexiva: lo Social, la Libertad y lo Espiritual –esto último, síntesis de las síntesis, donde reside la verdadera libertad que debe plasmarse en lo social

La ignorancia es lo que conduce a la profanación. Los hombres ridiculizan aquello que no comprenden debidamente… La corriente interna de este mundo se dirige hacia una meta; y en el fondo de la credulidad humana… existe un poder casi infinito, una fe santa, capaz de comprender las verdades más supremas de toda existencia

Alejandro Wilder

Capitalismo y Socialismo: el primero tiene la Libertad, pero no tiene lo Social (la Igualdad), regla general; el segundo tiene lo Social, pero no tiene la Libertad. Cuando ambos estén presentes, se notará la falta (que siempre estuvo patente), en lo sucesivo, de lo Espiritual, que se cierne sobre ambos y es el fastigio del perfeccionamiento humano, pues no se refiere al Poder (la Libertad) ni al Tener (lo Social), sino al Ser (la interioridad individual, la madurez existencial, la sabiduría). Siendo (realización espiritual, Samadhi) todo se puede tener –las riquezas de la tierra y del empíreo-, en grado inconmensurable a ojos humanos. Así, los tres en equilibrio, plenamente armonizados, ¿qué más faltaría a la civilización? La peregrinación humana por la faz de la tierra, como impulso evolutivo inherente, tiene por objetivo natural tal meta superior tripartita, pues la Armonía es la Ley de la Vida, cabiendo a los seres pensantes, a través del atrito o de la polaridad, llegar a ella interna y socialmente. Y, como meta trina, no podría ser diferente de la razón universal de los tres cuerpos: el Cuerpo (Social), el Alma (Libertad) y el Espíritu (Liberación, Espiritualidad, Iluminación, Armonía). Eso quiere decir que, después que hayamos resuelto el problema del bienestar físico (lo Social) en el planeta, tendremos que ecualizarlo con el bienestar psíquico (Libertad de pensar y hacer), para que entonces sea resuelto el magno problema de la Felicidad (lo Espiritual), solo lograda plenamente con el Samadhi o Nirvana (el primero mientras estamos encarnados y el segundo en el post mortem). He ahí las tres libertades posibles, conforme la trinidad que es el hombre, cuya parte superior debe incubar a las demás sobre su esfera inmortal; y he ahí, ni más ni menos, la verdad meridional sobre la Utopía, que tanto vale por Fraternidad Universal y concretización de la República Platónica.

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