Comentarios Reales de los Incas – Inca Garcilaso de la Vega

LA COMÚN COSTUMBRE de los antiguos y modernos escritores, que siempre se esfuerzan a dedicar sus obras, primicias de sus ingenios, a generosos monarcas y pode rosos Reyes y Príncipes, para que con el amparo y protección de ellos vivan más favorecidos de los virtuosos y más libres de las calumnias de los maldicientes, me dio ánimo,  seren la misma Princesa, a que yo, imitando el ejemplo de ellos, me atreviese a dedicar estos  C:Omentarios a vuestra Alteza, por ser quien es en sí y por quien es para todos los que de su real protección se amparan. Quien sea Vuestra Alteza en si por el ser natural sáben/o todos, no s61o en Europa, sino aun en las más remotas partes del Oriente, Po niente, Septentrión y Mediodia, donde los gloriosos Príncipes progenitores de Vuestra  Alteza han fijado el estandarte de nuestra salud y el de su gloria far, a costa de su  sangre y vidas como es notorio. Cuán alta sea la generosidad de Vuestra Alteza consta  a todos, pues es hija y descendiente de los esclarecidos Reyes y Príncipes de Portugal,  que, aunque no es esto de lo que Vuestra Alteza hace mucho caso, cuando sobre el oro  de tanta alteza cae el esmalte de tan heroicas virtudes se debe estimar mucho. Pues ya  sj miramos el ser de la gracia con que Dios Nuestro Señor ha enriquecido el alma de  Vuestra Alteza, hallaremos ser mejor que el de la naturaleza (aunque Vuestra Alteza más se  encubra), de cuya santidad y virtud todo el mundo habla con admiraci6n, y yo dijera  algo de lo mucho que hay, sin nota de lisonjero, si Vuestra Alteza no aborreciera tanto  sus alabanzas como apetece el silencio de ellas, Quien haya sido y sea Vuestra Alteza para  todos los que de ese reino y de los extraños se quieren favorecer de JU real amparn,  tantas lenguas lo publican que ni hay número en ellas ni en los favorecidos de vuestra  real mano, de cuya experiencia figurado lo espero recibir mayor en estos mis libros,  far,fo más r,ecesitados de amparo y favor cuanto ellOJ por si y yo por mí mer,os mere cemos. Confieso que mi atrevimiento es grande y el servicio en todo muy pequeño, si no  es en fa voluntad; la cual juntamente ofrezco, prontísima para servir, si mereciese servir  a Vuestra Alteza, cuya real persona y casa Nuestro Señor guarde)’ aumente, amén, amén.

EL INCA GARCILASO DE LA VEGA

PROEMIO 

AL LECTOR

A UNQUE HA HABIDO españoles curiosos que han escrito las repúblicas  del Nuevo Mundo, como la de México y la del Pení1 y las de otros  reinos de aquella gentilidad, no ha sido con la relación entera que de ellos  se pudiera dar, que lo he notado particularmente en las cosas que del Perú  he visto escritas, de las cuales, como natural de la ciudad del Cuzco, que  fue otra Roma en aquel Imperio, tengo más larga y clara noticia que la  que hasta ahora los escritores han dado. Verdad es que tocan muchas cosas  de las muy grandes que aquella república tuvo, pero escríbenlas tan corta•  mente que aun las muy notorias para mí (de la manera que las dicen) las  entiendo mal. Por lo cual, forzado del amor natural de la patria, me ofrecí  al trabajo de escribir estos Comentarios, donde clara y distintamente se  verán las cosas que en aquella república había antes de los españoles, así  en los ritos de su vana religión como en el gobierno que en paz y en guerra  sus Reyes tuvieron, y todo lo demás que de aquellos indios se puede decir,  desde lo más ínfimo del ejercicio de los vasallos hasta lo más alto de la  corona real. Escribimos solamente del Imperio de los Incas, sin entrar en  otras monarquías, porque no tengo la noticia de ellas que de ésta. En el dis

1 En su traducci6n de los Diáloios de Amor. de Le6n ~ebreo,. Garcilasa: escribe  “Pirú” e “Inga”, como era comun en los cronistas de Indias a fmes del siglo XVI.  Pero al redactar La Florida, y sobre todo al preocuparse en los Comentarios Realer  por transcribir con la mayor fidelidad los nombres quechuas, opt6 decididamente  por las formas “Perú” e “Inca”. Cuando aparecen las otras formas es sólo en la  cita textual de otros autores, a quienes trata de “repulidos” (Com. Libro I, cap.  4).- Vid. ]OSÉ Dul\AND, Dos notas sobre el Inca Garcilaso, JI- “Perú” y “Pirú” en el Inca, en Nueva Revista de Filología Hispanánica, año III, N? 3, julio-sep tiembre 1949, pps. 284-290).

En cambio, no ha prosperado otra corrección que intent6: la de la forma  “Cnzco”, en vez de “Cuz.ca” como había escrito también en la traducción de León  Hebreo. En La Florida y en los Comentarios Reales escribe, invariablemente,  “Cozco”. Sin embargo, en esta edición modetnizada usaremos siempre “Cuzco”,  que es lo que ha perdUI’11do y es el nombre oficial en el Perú, ya sea que se le  escriba con “z” o con “s”.

curso de la historia protestamos la verdad de ella, y que no diremos cosa  grande que no sea autorizándola con los mismos historiadores españoles que  1a tocaron en parte o en todo; que mi intención no es contradecirles, sino  servirles de comento y glosa y de intérprete en muchos vocablos indios, que,  como extranjeros en aquella lengua, interpretaron fuera de la propiedad de  ella, según que largamente se verá en el discurso de la historia, la cual  ofrezco a la piedad del que la leyere, no con pretensión de otro interés más  que de servir a la república cristiana, para que se den gracias a Nuestro Señor  Jesucristo y a la Virgen María su madre, por cuyos méritos e intercesión se  dignó la Eterna Majestad de sacar del abismo de la idolatría tantas y tan  grandes naciones y reducirlas al gremio de su Iglesia Católica Romana, madre  y señora nuestra. Espero que se recibirá con la misma intención que yo la  ofrezco, porque es la correspondencia que mi voluntad merece, aunque la  obra no la merezca.

LA COMÚN COSTUMBRE de los antiguos y modernos escritores, que siempre se esfuerzan a dedicar sus obras, primicias de sus ingenios, a generosos monarcas y pode rosos Reyes y Príncipes, para que con el amparo y protección de ellos vivan más favorecidos de los virtuosos y más libres de las calumnias de los maldicientes, me dio ánimo,  seren la misma Princesa, a que yo, imitando el ejemplo de ellos, me atreviese a dedicar estos  C:Omentarios a vuestra Alteza, por ser quien es en sí y por quien es para todos los que de su real protección se amparan. Quien sea Vuestra Alteza en si por el ser natural sáben/o todos, no s61o en Europa, sino aun en las más remotas partes del Oriente, Po niente, Septentrión y Mediodia, donde los gloriosos Príncipes progenitores de Vuestra  Alteza han fijado el estandarte de nuestra salud y el de su gloria far, a costa de su  sangre y vidas como es notorio. Cuán alta sea la generosidad de Vuestra Alteza consta  a todos, pues es hija y descendiente de los esclarecidos Reyes y Príncipes de Portugal,  que, aunque no es esto de lo que Vuestra Alteza hace mucho caso, cuando sobre el oro  de tanta alteza cae el esmalte de tan heroicas virtudes se debe estimar mucho. Pues ya  sj miramos el ser de la gracia con que Dios Nuestro Señor ha enriquecido el alma de  Vuestra Alteza, hallaremos ser mejor que el de la naturaleza (aunque Vuestra Alteza más se  encubra), de cuya santidad y virtud todo el mundo habla con admiraci6n, y yo dijera  algo de lo mucho que hay, sin nota de lisonjero, si Vuestra Alteza no aborreciera tanto  sus alabanzas como apetece el silencio de ellas, Quien haya sido y sea Vuestra Alteza para  todos los que de ese reino y de los extraños se quieren favorecer de JU real amparn,  tantas lenguas lo publican que ni hay número en ellas ni en los favorecidos de vuestra  real mano, de cuya experiencia figurado lo espero recibir mayor en estos mis libros,  far,fo más r,ecesitados de amparo y favor cuanto ellOJ por si y yo por mí mer,os mere cemos. Confieso que mi atrevimiento es grande y el servicio en todo muy pequeño, si no  es en fa voluntad; la cual juntamente ofrezco, prontísima para servir, si mereciese servir  a Vuestra Alteza, cuya real persona y casa Nuestro Señor guarde)’ aumente, amén, amén.

ADVERTENCIAS  ACERCA DE LA LENGUA GENERAL DE LOS INDIOS DEL PERU

p ARA QUE SE ENTIENDA mejor lo que con el favor divino hubiéremos de  escribir en esta historia, porque en ella hemos de decir muchos nom bres de la lengua general de los indios del Perú, será bien dar algunas ad vertencias acerca de ella. 

La primera sea que tiene tres maneras diversas para pronunciar algunas  sílabas, muy diferentes de como las pronuncia la lengua española, en las  cuales pronunciaciones consisten las diferentes significaciones de un mismo  vocablo: que unas sílabas se pronuncian en los labios, otras en el paladar,  otras en lo interior de la garganta, como adelante daremos los ejemplos  donde se ofrecieren. Para acentuar las dicciones se advierta que tienen sus  acentos casi siempre en la sílaba penúltima y pocas veces en la antepenúlti

ma y nunca jamás en la última; esto es no contradiciendo a los que dicen  que las dicciones bárbaras se han de acentuar en la última, que lo dicen  por no saber el lenguaje. 

También es de advertir que en aquella lengua general del Cuzco (de  quien es mi intención hablar, y no de las particulares de cada provincia,  que son innumerables) faltan las letras siguientes: b, d, f, g, ¡ ;ota; l sencilla  no la hay, sino ll duplicada, y al contrario no hay pronunciación de rr du

plicada en principio de parte ni en medio de la dicción, sino que siempre  se ha de pronunciar sencilla. Tampoco hay x, de manera que del todo faltan  seis letras del a.b.c. español o castellano y podremos decir que faltan ocho  con la l sencilla y con la rr duplicada. Los españoles añaden estas letras en  perjuicio y corrupción del lenguaje, y, como los indios no las tienen, común

mente pronuncian mal las dicciones españolas que las tienen. Para atajar  esta corrupción me sea lícito, pues soy· indio, que en esta historia yo escriba  como indio con las mismas letras que aquellas tales dicciones se deben  escribir. Y no se les haga de mal a los que hs leyeren ver la novedad pre

sente en contra del mal uso introducido. que antes debe dar gusto leer aque llos nombres en su propiedad y pureza. Y porque me conviene alegar muchas 

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cosas de las que dicen los historiadores españoles para comprobar las que  yo fuere diciendo, y porque las he de sacar a la letra con su corrupción, como  ellos las escriben, quiero advertir que no parezca que me contradigo escri biendo las letras ( que he dicho) que no tiene aquel lenguaje, que no lo hago  sino por sacar fielmente lo que el español escribe. 

También se debe advertir que no hay número plural en este general  lenguaje, aunque hay partículas que significan pluralidad; sírvense del sin gular en ambos números. Si algún nombre indio pusiere yo en plural, será  por la corrupción española o por el buen adjetivar las dicciones, que sonaría  mal si escribiésemos las dicciones indias en singular y los adjetivos o rela tivos castellanos en plural. Otras muchas cosas tiene aquella lengua dife rentísimas de la castellana, italiana y latina; las cuales notarán los mestizos  y criollos curiosos, pues son de su lenguaje, que yo harto hago en señalarles  con el dedo desde España los principios de su lengua para que la sustenten  en su pureza, que cierto es lástima que se pierda o corrompa, siendo una  lengua tan galana, en la cual han trabajado mucho los Padres de la Santa  Compañía de Jesús (como las demás religiones) para saberla bien hablar,  y con su buen ejemplo (que es lo que más importa) han aprovechado mucho  en la doctrina de los indios. 

También se advierta que este nombre vecino se entendía en el Perú  por los españoles que tenían repartimiento de indios, y en ese sentido lo  pondremos siempre que se ofrezca. Asimismo es de advertir que en mis  tiempos, que fueron hasta el año de mil y quinientos y sesenta, ni veinte  años después, no hubo en mi tierra moneda labrada. En lugar de ella se en

tendían los españoles en el comprar y vender pesando la plata y el oro por  marcos y onzas, y como en España dicen ducados decían en el Perú pesos  o castellanos. Cada peso de plata o de oro, reducido a buena ley, valía cua trocientos y cincuenta maravedís; de manera que reducidos los pesos a du cados de Castilla, cada cinco pesos son seis ducados. Decimos esto porque  no cause confusión el contar en esta historia por pesos y ducados. De la  cantidad del peso de la plata al peso del oro había mucha diferencia, como en  España la hay, mas el valor todo era uno. Al trocar del oro por plata daban  su interés de tanto por ciento. También había interés al trocar de la plata 

ensayada por la plata que llaman corriente, que era la por ensayar.  Este nombre galpón no es de la lengua general del Perú; debe ser de  las islas de Barlovento; los españoles lo han introducido en su lenguaje con  otros muchos que se notarán en la historia. Quiere decir sala grande; los  Reyes Incas las tuvieron tan grandes que servían de plaza para hacer sus  fiestas en ellas cuando el tiempo era lluvioso y no daba lugar a que se  hiciesen en las plazas. Y baste esto de advertencias. 

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LIBRO PRIMERO 

de los Comentarios Reales de los Incas, 

donde se trata el descubrimiento del Nuevo Mundo, la  deducci6n del nombre Perú, la idolatría y manera de vivir  antes de los Reyes Incas, el origen de ellos, la vida  del primer Inca y lo que hizo con sus vasallos, y la  significación de los nombres reales. 

Contiene veinte y seis capitulos 

CAPITULO I 

SI HAY MUCHOS MUNDOS. TRATA DE LAS CINCO ZONAS 

HABIENDO DE TRATAR del Nuevo Mundo o de la mejor y más principal  

parte suya, que son los reinos y provincias del Imperio llamado Perú,  de cuyas antiguallas y origen de sus Reyes pretendemos escribir, parece que  fuera justo, conforme a la común costumbre de los escritores, tratar aquí al  principio si el mundo es uno sólo o si hay muchos mundos; si es llano o re

dondo, y si también lo es el cielo redondo o llano; si es habitable toda la  tierra o no más de las zonas templadas; si hay paso deo- una templada a la  otra; si hay antípodas y cuáles son de cuáles, y otras cosas semejantes que  los antiguos filósofos muy larga y curiosamente trataron y los modernos no  dejan de platicar y escribir, siguiendo cada cual opinión que más le agrada. 

Mas porque no es aqueste mi principal intento ni las fuerzas de un  indio pueden presumir tanto, y también porque la experiencia, después que  se descubrió lo que llaman Nuevo Mundo, nos ha desengañado de la mayor  parte de estas dudas, pasaremos brevemente por ellas, por ir a otra parte, a  cuyos términos finales temo no llegar. Mas confiado en la infinita misericor

dia, digo que a lo primero se podrá afirmar que no hay más que un mundo,  y aunque llamamos Mundo Viejo y Mundo Nuevo, es por haberse descubierto  aquél nuevamente para nosotros, y no porque sean dos, sino todo uno. Y a  los que todavía imaginaren que hay muchos mundos, no hay para qué res

ponderles, sino que se estén en sus heréticas imaginaciones hasta que en el  infierno se desengañen de ellas. Y a los que dudan, si hay alguno que lo dude,  si es llano o redondo, se podrá satisfacer con el testimonio de los que han  dado vuelta a todo él o a la mayor parte, como los de la nao Victoria y 

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otros que después acá le han rodeado. Y a lo del cielo, si también es llano o  redondo, se podrá responder con las palabras del Real Profeta: Extendens  carelum sicut pellem, en las cuales nos quiso mostrar la forma y hechura de  la obra, dando la una por ejemplo de la otra, diciendo: que extendiste el  cielo así como la piel, esto es, cubriendo con el cielo este gran cuerpo de los  cuatro elementos en redondo, así como cubriste con la piel en redondo el  cuerpo del animal, no solamente lo principal de él, mas también todas sus  partes, por pequeñas que sean. 

A los que afirman que de las cinco partes del mundo que llaman zonas  no son habitables más de las dos templadas, y que la del medio por su exce sivo calor y las dos de los cabos por el demasiado frío son inhabitables, y  que de la una zona habitable no se puede pasar a la otra habitable por el  calor demasiado que hay en medio, puedo afirmar, demás de lo que todos  saben, que yo nací en la tórrida zona, que es en el Cuzco, y me crié en ella  hasta los veinte años, y he estado en la otra zona templada de la otra parte  del Trópico de Capricornio, a la parte del sur, en los últimos términos de los  Charcas, que son los Chichas, y, para venir a esta otra templada de la parte  del norte, donde escribo esto, pasé por la tórrida zona y la atravesé toda y  estuve tres días naturales debajo de la línea equinoccial, donde dicen que  pasa perpendicularmente, que es en el cabo de Pasau, por todo lo cual digo  que es habitable la tórrida también como las templadas. De las zonas frías  quisiera poder decir por vista de ojos como de las otras tres. Remítome a los  que saben de ellas más que yo. A los que dicen que por su mucha frialdad  son inhabitables, osaré decir, con los que tienen lo contrario, que también son  habitables como las demás, porque en buena consideración no es de ima

ginar, cuanto más de creer, que partes tan grandes del mundo las hiciese  Dios inútiles, habiéndolo criado todo para que lo habitasen los hombres, y  que se engañan los antiguos en lo que dicen de las zonas frías, también como  se engañaron en lo que dijeron de la tórrida, que era inhabitable por su mucho  calor. Antes se debe creer que el Señor, como padre sabio y poderoso, y la  naturaleza, como madre universal y piadosa, hubiesen remediado los incon

venientes <le la frialdad con templanza de calor, como remediaron el dema siado calor de la tórrida zona con tantas nieves, fuentes, ríos y lagos como  en el Perú se hallan, que la hacen templada de tanta variedad de temples,  unas que declinan a calor y a más calor, hasta llegar a regiones tan bajas, y  por ende tan calientes, que, por su mucho calor, son casi inhabitables, como  dijeron los antiguos de ella. Otras regiones, que declinan a frío y más frío,  hasta subir a partes tan altas que también llegan a ser inhabitables por la  mucha frialdad de la nieve perpetua que sobre sí tienen, en contra de lo que  de esta tórrida zona los filósofos dijeron, que no imaginaron jamás que en  ella pudiese haber nieve, habiéndola perpetua debajo de la misma línea equi

noccial, sin menguar jamás ni mucho ni poco, a lo menos en la cordillera  gram]e, si no es en las faldas o puertos de ella 

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Y es de saber que en la tórrida zona, en lo que de ella alcanza el Perú,  no consiste el calor ni el frío en distancia de regiones, ni en estar más lejos  ni más cerca de la equinoccial, sino en estar más alto o más bajo de una misma  región y en muy poca distancia de tierra, como adelante se dirá más largo.  Digo, pues, que a esta semejanza se puede creer 4.ue también las zonas frías  estén templadas y sean habitables, como lo tienen muchos graves autores, aun

que no por vista y experiencia; pero basta haberlo dado a entender así el  mismo Dios, cuando crió al hombre y le dijo: “creced y multiplicad y hen chid la tierra y sojuzgadla”. Por donde se ve que es habitable, porque si no  lo fuera ni se podía sOjuzgar ni llenar de habitaciones. Yo espero en su om nipotencia que a su tiempo descubriera estos secretos ( como descubrió el  Nuevo Mundo) para mayor confusión y afrenta de los atrevidos, que con sus  filosofías naturales y entendimientos humanos quieren tasar la potencia y la  sabiduría de Dios, que no pueda hacer sus obras más de como ellos las ima ginan, habiendo tanta disparidad del un saber al otro cuanta hay de lo finito  a lo infinito. Etc.

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