La educación hoy en Brasil – Por Javier Alberto Prendes Morejón

Triste es decir, y casi innecesario, el lastre de la ignorancia en esta “isla de Vera Cruz de Brasil”, ante todo la masa gigantesca de analfabetos y analfabetos funcionales que constituyen, aún, el grueso de la población brasileña. ¡Qué impresionante es la incompetencia humana de la casta política en erradicar tal mal de la nación! No es algo que siquiera se proponga objetivamente… No es un plan que haya fracasado; es simplemente algo que no ha tenido la oportunidad ni de fracasar ni de ser exitoso. Desde luego que todos los políticos hablan y ponen la educación como eje de los mayores objetivos nacionales, pero sabemos que es solo un truco, un hablar de cosas buenas para esconder más fácilmente actitudes malas e ideas aberrantes.

Nos enseñan que la Edad Media fue el peor período de la humanidad… solo tinieblas. Sin embargo, fue en ella que floreció Dante (1265-1321) con su Divina Comedia (él que era Iniciado de la orden de los Fedeli d’Amore, los “Fieles del Amor”); en que fue formado el primer Estado-Nación de Europa (Portugal, gracias a la acción de D. Afonso Henriques de Borgoña, Gran-Maestro de la Orden de Cristo); en que renació la arquitectura sagrada con las catedrales góticas (Geometría Sagrada, expolio de antiquísimos conocimientos de la Antigüedad, que hoy no se puede encontrar en parte alguna de lo contemporáneo, ni la simbología hermética tan presente en los edificios de ciudades europeas como París o Praga, que las hacen tan deslumbrantes); también donde la alquimia, la cábala y la astrología fueron largamente cultivadas; en ella surgieron las universidades tal como hoy, más o menos, las conocemos (infelizmente muy influenciadas por el tomismo y el empirismo aristotélico), saliendo el conocimiento del respaldo exclusivo de la Iglesia o de los monasterios; fue en esa Edad que apareció Leonardo da Vinci (1452-1519), que aunque sea renacentista vivió la mayor parte de su vida en la Edad Media; en la que Carlos Magno rechazó a los árabes impidiendo que conquistaran toda Europa a través de los Pirineos, haciendo de su reino la Francia futura que vendría a ser, imponente y culta; época en que surgieron los Templarios, y solo los ignorantes no conocen su extrema importancia, aunque tan solo del punto de vista exotérico; igualmente en ella, gracias a los eruditos y tolerantes árabes, que los clásicos greco-romanos, olvidados, fueron rescatados (¡suerte de Europa y de la Península Ibérica haber sido invadida y conquistada en parte durante siglos por ellos, de lo contrario el cristianismo de Roma habría llevado toda Europa a la más funesta y completa obscuridad!). En fin, es en esa época que se dan los grandes descubrimientos marítimos, culminando con el hallazgo de América e iniciando un nuevo período para toda la humanidad -todo eso ocurre en la Edad Media, la “Edad de las Tinieblas- y mucho más podría ser dicho.

Época de brutalidad también (¿y cuándo ha sido distinto?), no se pretende negar; pero no es así de simple como nos enseñan. ¡Peor aún es la época contemporánea, que ha matado millones de veces más que aquélla! Y si ahora la enseñanza es pública y derecho de todos, por otro lado, con las recientes invenciones tecnológicas y toda la propaganda que nos inculcan, hay que dudar que tal beneficio sirva de algo, pues el hombre actual es solo un ser mecánico e inconsciente – de sí y del medio en que vive. La uniformidad es la ley; las modas el dictamen diario de la pobreza espiritual. Fin de ciclo, dirían algunos muy esclarecidos, o, como los teólogos, verdadero Apocalipsis.

¿Qué es, en fin, la educación hoy en Brasil?

No puedo afirmar que sea algo distinto a la mera superficialidad.… Lo que importa aquí es tratar de la educación pública. En décadas anteriores, en los años 40, 50, 60, 70, talvez hasta finales de los 80, la educación pública en Brasil era buena. Las escuelas privadas eran para los alumnos con deficiencia, sea física, moral o intelectual. Pagar por la educación no era algo admirado. La escuela pública era aún una institución que la clase media elogiaba y en la cual ingresaba en masa. En las mejores de ellas se llegó a enseñar francés y hasta latín, y de hecho se aprendía, al contrario de hoy, cuando se enseña inglés, pero nadie sale de la escuela sabiendo hablar ni leer inglés, y, en honor a la verdad, tampoco el proprio portugués…

La influencia de Francia en la educación brasileña es enorme, pero ha sido substituida por el modelo angloamericano, ya de sí decadente, con el fin de pauperizar la cultura nacional y hacer de Brasil una copia robótica de América del Norte. Y esto, simplemente, para hacer con que la clase media culta brasileña llevara a sus hijos a los Estados Unidos de América para allá darles educación superior y, en lugar de volver al Brasil con los beneficios de esa educación y de la vida en ese otro país en pro de la patria nativa, hicieron todo lo contrario, o sea, trabajaron para someter su país al poderío Norteamericano, más que todo, trabajando no para fortalecer las empresas e instituciones nacionales, sino más bien para venderlas a multinacionales extranjeras, primero implodiéndolas y transformándolas en chatarra, para que tal cosa fuera justificable. Así se hace hasta hoy. Es -como casi siempre, y como bien se considera-, el imperialismo psíquico de las grandes potencias del mundo.  

Ejemplo de la influencia francesa es la creación de la Universidad de São Paulo  y su Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (donde también se estudia Sociología, Antropología, Historia, Geografía y Ciencias Políticas), creada con el apoyo de diversos intelectuales y profesores franceses, entre ellos Claude Lévi-Strauss. Y aunque la ciudad de São Paulo tenga muchas más luces que París, esta es la que tiene como herencia del pasado las verdaderas luces, mucho mayores que las de aquella. Y aunque sea, sin embargo, la ciudad de São Paulo la más rica de Brasil, el desempeño académico de sus escuelas no es ni de lejos el mejor del país, sino todo lo contrario. Por ironía, es en Ceará, uno de los Estados más pobres de Brasil, en parte realmente miserable, donde se da el mejor desempeño escolar. La historia comprueba que no es el dinero el que hace la educación, sino la voluntad; de lo contrario también la sabiduría o el amor dependerían estrictamente de lo monetario, valoración esa absolutamente profana y equivocada. Como dijo un ilustre político brasileño, Leonel Brizola: “Cara no es la educación; cara es la ignorancia”. Pues sí. Curiosamente muchos de los gobernadores de ese Estado muy pobre se han inspirado en ese extraordinario político brasileño, que infelizmente no logró ser Presidente de la República. Como se sabe, en este mundo no son los mejores los que ocupan los cargos más importantes de la sociedad, mucho menos de la cumbre del poder político, sino más bien los mediocres y los malos, los perversos, como ocurre en el momento actual con el presidente Jair Messias Bolsonaro (que de Mesías verdadero nada tiene, aunque se diga muy cristiano y evangélico, ya que actualmente los que menos siguen las enseñanzas de Cristo en Brasil, y también en América como un todo, son los evangélicos).

Y ahora hago una observación. A la derecha brasileña le resulta difícil horrorizar al régimen cubano -una gran contradicción-, ya que al menos éste ha tenido la competencia de erradicar el analfabetismo y la falta de acceso a la educación, aunque en Cuba sea solo un pragmatismo para crear mano de obra calificada absolutamente ciega e ideológicamente envenenada. Al contrario de lo que muchas veces sucede en las democracias, las dictaduras son muy exitosas en acelerar el nivel técnico de la educación, al menos en áreas específicas, como la ciencia. Sin embargo, ambos “modelos” actúan muy mal: o es la uniformidad ideológicamente forzosa, haciendo de la nación un conjunto de idiotas de un partido único, o, por otra parte, una uniformidad de masas incultas que ni de lo básico saben – otra manera de reducir la consciencia humana a la nada, a la abyección total, a la pérdida misma de la consciencia. Terrible situación que tenemos que superar, y no porque estemos en “pleno siglo XXI”, como dice la gente, sino porque es condición que viene desde un pasado remoto difícil de nombrar, poco importando que estemos en este siglo, que de avanzado solo tiene la tecnología, mientras nuestra razón sigue siendo materialista, de un mental bajo, efímero, y de un mundo astral conturbado y en perpetuo desequilibrio.

La mayor parte del pueblo brasileño aún confunde al descubridor Pedro Álvarez Cabral con el independentista Tiradentes, y viceversa. No sabe dónde queda Cuba, por ejemplo, creyendo la mayor parte que este sea un país localizado en África. Y muchos preguntan: ¿Tú hablas “cubano”? Pero no solo esto. La propia gente que se cree culta tampoco sabe algo básico como lo siguiente: que además de dos vanguardias culturales del siglo XX (la de la Semana de Arte Moderna en la década de 20 y el Tropicalismo en los 60), existe una tercera llamada Movimiento Armorial (años 70), creado por el poeta-escritor Ariano Suassuna, quien quedó nacionalmente conocido a través de la película O Auto da Compadecida (pieza teatral), basada en su libro homónimo. De cualquier manera, pocos saben con precisión y claridad la historia de su propio país, del principio a la actualidad. Además, el índice de evasión escolar es algo vergonzoso.          

El modelo educacional vigente en Brasil no podría ser peor. Es tan solo memorización superficial, donde los que pasan en los exámenes y en las pruebas de ingreso a las universidades, especialmente las públicas (que en este caso son las mejores del país, al contrario de las escuelas de enseñanza fundamental y media), no son realmente los más inteligentes, sino los más bien adiestrados, como perros humanos. No hay filosofía, no hay aire. Todo es memorización para después olvidar casi todo. No está basada en la reflexión, en el cuestionamiento, en elaborar preguntas, en poner en jaque. Buena parte de los profesores, por más bien intencionados que sean, son mal instruidos y algunos bastante ofensivos con sus alumnos, aunque sean estos la minoría. Y los alumnos, a su vez, son en su mayoría poco respetuosos, ruidosos e indisciplinados y, ante todo en las escuelas de las periferias, físicamente violentos. No se sale de la escuela con valores cívicos firmes. No hablemos de la moral, que de ella se han desvinculado las escuelas y universidades hace mucho tiempo… Quieren enseñarnos sobre el deber, pero nada dicen sobre los derechos. No es una educación que forma auténticos rebeldes, sino títeres, copistas. O, al contrario, existen los que solo quieren saber de derechos, y de ningún deber para con su patria y el prójimo. Es un modelo atrofiante, hecho para suplir con mano de obra mediana y alienada el mercado controlado por los hijos de aquellos que hoy son educados en escuelas privadas.

En un país donde no se da importancia a la Filosofía; donde no se valorizan las artes, la ciencia, no puede haber, de hecho, ni Progreso ni Orden, como dice el lema de la bandera brasileña. Y, sin embargo, para esta patria tan sufrida y a la vez tan rica, hay de antemano un sueño divino, de esos que halagan el alma y elevan pigmeos a verdaderos prometeos. Disonante y triste será este mundo, pero un día, tarde o temprano, vencerá la Fraternidad entre los pueblos, y así los hombres vivirán en paz.     

                   

¡UNO POR TODOS Y TODOS PARA UNO!

PEJOR AVIS AETAS

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