Martí ciñó el mandil. Prueba documental de su filiación masónica (Capitulos I, XVIII y XIX) – Por Samuel Sánchez Gálvez

Índice

Presentación. 

I – ¿Martí masón?
II – El Gran Oriente Lusitano Unido en España y los cubanos.
III – Martí en Madrid.
IV – Fernandina de Jagua.
V – Amelio de Luis Vela de los Reyes.
VI – Martí en los documentos del expediente de Amelio de Luis Vela de los Reyes.
VII – Análisis de las fuentes.
VIII – Martí masón.
IX – A modo de conclusión.
Citas.
Bibliografía.
Documentos consultados.
Testimonio documental.

I

¿MARTÍ MASÓN?

En 1899 Aurelio Miranda, ante la muerte del masón Dr. Francisco Solano Ramos, publicó en la revista La Gran Logia una nota necrológica. En ella lamentaba la imposibilidad de contar con un testimonio prometido por éste acerca de la iniciación masónica de José Martí en una logia en España. Con esta nota Aurelio Miranda dio inicio al tratamiento del tema en la bibliografía cubana. Años más tarde se iniciaría una polémica que durante más de un siglo cíclicamente ha tenido espacios en la prensa, la producción bibliográfica cubana y extranjera y, en medida mucho menor, en el debate científico y académico.

Aunque no fue un tema priorizado por los estudiosos cubanos y extranjeros durante el siglo XX, el tema de la masonería y de la relación entre la institución y el Apóstol estuvo presente en un grupo de destacados historiadores masones y no masones.

Entre los que trataron de demostrar la filiación masónica del Maestro, y a quienes se les debe una acumulación de información importante para la demostración de su militancia masónica podemos citar a Enrique Gay Calbó, Francisco J. Ponte Domínguez, Miguel Ángel Valdés, Roque Garrigó, Roger Fernández Callejas, Emilio Roig, Gabriel García Galán, Fernando Portuondo y del Prado, el mexicano Camilo Carrancá Trujillo, Eduardo Vázquez Pérez y Eduardo Torres-Cuevas.

Los estudiosos de Martí y su relación con la masonería han dirigido su atención a aspectos referidos a determinar, además de su militancia o no en la institución, cuándo y dónde se inició, quién le condujo a la masonería, a qué logias perteneció, cuáles visitó y qué cargo o cargos ocupó dentro de la institución.

Quienes postulan el criterio contrario a la filiación masónica del Apóstol, o lo niegan de plano, o la reducen a vínculos limitados a estancias en logias como visitante o a discursos pronunciados en ellas.

La corriente que niega la filiación masónica martiana sostiene como elementos para su desmentido la contradicción que considera encierra su edad en el período de estancia en España y la estatuida para ingresar en la institución; duda de los testimonios de aquellos que así lo afirmaron y de la autenticidad de las joyas masónicas donadas a la Gran Logia de Cuba por la viuda de Fermín Valdés Domínguez; desconfía ante la congruencia necesaria entre su probada estancia e intervención en logias y la obligada pertenencia, para ello, a la institución, e incluso no reconoce su honradez cuando se identificó como masón en momentos de su traslado a Cuba en 1895 en compañía de Máximo Gómez.

Como elemento común quienes integran la corriente que niega su militancia en la masonería terminan constatando la inexistencia de documentos en los que el propio Martí aparezca visiblemente identificado como masón.

Durante más de un siglo los partidarios de la filiación masónica del Apóstol han rastreado sin éxito esa prueba.

Un parcial resultado de nuestra labor de investigación permite poner en manos de la comunidad de historiadores y estudiosos martianos los resultados del hallazgo de documentos que corroboran y prueban de forma definitiva la filiación y ejercicio masónicos de José Martí.

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VIII

MARTÍ MASÓN

La riqueza de los resultados de la investigación permite solucionar un grupo de viejas interrogantes que en el campo de la historiografía cubana esperaban respuestas hace más de un siglo. A la vez se despliegan ante los historiadores otros problemas y propuestas de estudio.

A partir de los documentos encontrados y del análisis del contexto histórico de los mismos, queda demostrado que:

Primero: El expediente masónico de Amelio de Luis Vela de los Reyes depositado en los archivos de la logia Fernandina de Jagua de Cienfuegos contiene la prueba documental definitiva de la filiación masónica de José Martí.

Segundo: Entre febrero y julio de 1871 Martí fue iniciado como masón en la logia madrileña Caballeros Cruzados Nº 62 perteneciente al GOLU. Por tanto su presumible estancia en Armonía Nº 52 es posterior.

Esto abre nuevas interrogantes: En 1872, ¿Caballeros Cruzados funcionaba con normalidad o ya no se reunía aunque no hubiese sido disuelta producto de las dificultades que tenía y desconocemos? ¿Las dificultades de Caballeros Cruzados se relacionaban con las posiciones políticas de sus miembros con respecto a Cuba, en plena guerra de independencia?

Valdés Domínguez al hablar de Armonía relata la ayuda que se les prestaba a los cubanos presos en Ceuta; por lo que se conoce de algunos de los miembros de esa logia es evidente su posición a favor de la independencia de Cuba. ¿Qué relación hubo entre las militancias de Armonía Nº 52, Caballeros Cruzados Nº 62 y Libertad Nº 40? Al menos podemos comproba que algunos cubanos y españoles de sentimientos positivos hacia la independencia de Cuba transitaron por las tres logias en distintos momentos. Es evidente que ante la nueva información obtenida a través del expediente de Amelio de Luis Vela de los Reyes se abren importantes líneas de investigación, ahora por un sendero más específico, no sólo de la pertenencia masónica de Martí, sino de la de todo un grupo de jóvenes cubanos que por esa época se hallaban en Madrid.

Retomando el problema de las fechas. Sabemos que la llegada de Martí a Madrid fue en febrero de 1871; en el Diploma masónico de Vela de los Reyes, expedido el 4 de julio de ese año, ya Martí firmaba como Maestro Masón, grado 3ro., y Secretario de la logia Caballeros Cruzados Nº 62. De ello se deduce que en menos de cuatro meses había alcanzado el grado de Maestro Masón, lo que significa que en ese período de tiempo no sólo se inició como tal sino que ya podía ocupar un alto cargo en logia; poseía la condición y los deberes y derechos masónicos en toda la plenitud necesaria para ello.

En el aspecto referido a la edad para iniciarse no nos detendremos, ha sido citado y demostrado por quienes nos anteceden en estudios sobre la temática, que los Estatutos Generales de Nápoles de 1820, por los que se regía el GOLU, autorizaban en determinados casos la iniciación con 18 años.

Tercero: La firma de Solano Ramos junto a la de José Martí en el Diploma de Maestro Masón de Amelio de Luis Vela de los Reyes, emitido por la logia Caballeros Cruzados Nº 62, en el año 1871, reafirma la veracidad del testimonio del primero cuando le expresó a Aurelio Miranda que él había sido quien presentó a Martí como candidato a masón en una logia del Gran Oriente Lusitano Unido y que asistió a la iniciación de nuestro Héroe Nacional. A la vez queda despejada la incógnita acerca de cuál fue la logia en que se realizó este acto: Caballeros Cruzados. El hallazgo también realza el crédito del resto de los testimonios hasta ahora emplazados por la desconfianza.

Cuarto: El 1 julio de 1871 ya Martí ostentaba el grado de Maestro Masón ó 3º. Así firma. Incluso lo poseyó antes del 18 de mayo.

En la carta firmada por Martí como Secretario de la logia, en la primera fecha citada, se le comunicaba a Amelio de Luis Vela de los Reyes de su elección como Primer Vigilante en “sesión electoral” celebrada el 18 de mayo en el taller; en tal fecha debieron ser elegidos todos los puestos de Caballeros Cruzados, lo que comprende el del propio Martí como Secretario. Para ser elegido a un puesto en logia es preciso poseer el grado de Maestro Masón, por tanto, para esa fecha, ya lo poseía.

Pudiera cuestionarse el factor tiempo en aras de demostrar que Martí no pudo alcanzar los grados de forma tan rápida pero Martí no fue un caso aislado. ¿Los tiempos que mediaban en aquella época entre la iniciación, el ascenso y la exaltación, eran los mismos que se acostumbran hoy? No; en nuestras investigaciones sobre el período en las logias cienfuegueras, y todavía en la primera mitad del siglo XX, hemos hallado multitud de casos en los que el tránsito entre los tres grados fue apenas de dos meses o menos. Esto puede verificarse a partir de las legislaciones y reglamentos masónicos en vigor en la época.

Por otra parte, la masonería incluso admite que se entreguen en un mismo día, y por excepción, los tres grados. Martí, reconocido tempranamente en los medios docentes, estudiantiles e intelectuales, hombre de bella oratoria, joven escritor, preso político deportado a España, dueño ya de un ideario liberador de vanguardia, sin lugar a dudas se constituía en una de esas excepciones para cualquier logia.

Quinto: Martí fue Secretario de la logia Caballeros Cruzados Nº 62, lo que le facilitaría, una vez disuelto ese taller, y militar en Armonía Nº 52, poder ocupar el puesto de Orador en la misma, cargo superior al de Secretario en la jerarquía masónica de la época. Ambas logias pertenecían al mismo cuerpo masónico, el GOLU, por tanto resultaba lógico que, al cerrarse un taller, sus miembros se afiliaran a otro del mismo cuerpo; máxime cuando los unían ideales comunes.

Sexto: Martí fue, al menos en esa etapa de su vida, masón activo en logia. Los grados tomados y los puestos ocupados en ella así lo reafirman.

Séptimo: Martí impartió clases nocturnas en alguna logia madrileña, probablemente en Caballeros Cruzados.

En un escrito del periodista Enrique Trujillo y Cárdenas, referido a su figura, aparecido en la revista Álbum de El Porvenir, en el año 1890 se lee: “El señor Sagasta ordenó cerrar la logia de cubanos, de la que Martí formaba parte, y donde daba clases nocturnas gratis, a los niños pobres españoles”.20 Todo parece indicar que esa logia sería Caballeros Cruzados. Sabemos que la logia tuvo serias dificultades en sus trabajos. ¿Sagasta no la cerraría como consecuencia del conocimiento que se tenía de las andanzas de los jóvenes estudiantes cubanos y de sus amigos españoles? Nuevas interrogantes que precisan respuestas.

Valdés Domínguez relata que en Armonía impartía clases Amelio de Luis, pero, ¿Acaso no podrían ambas logias haber tenido escuelas en diversos momentos y en una impartió clases Amelio y en la otra Martí?

La Constitución del GOLU, tenía como una de las bases para realizar sus fines “la instrucción por medio de la palabra y la prensa, enseñando a sus semejantes sus obligaciones y derechos como individuos”21, o sea establecía la labor de la enseñanza como una prioridad para las logias. Tanto Amelio de Luis como el propio Martí, este último heredero del pensamiento laico de la escuela lucista, dieron prioridad a la formación del futuro ciudadano cubano a través de la enseñanza. Esta era una de las razones por las que se empeñaban en la creación de la escuela laica, que tenía por base la libertad de conciencia.

Octavo: Francisco Solano Ramos y Pedro Márquez y Rivas militaron al final de sus estancias madrileñas en la logia Libertad Nº 40. Así lo prueban las firmas de los dos primeros en el Acta de fundación de la logia Paz y Concordia y la Carta de Viaje y el asiento al dorso del diploma de Amelio Luis.

La relación de amistad entre Martí y Solano Ramos, en esta etapa de sus vidas, evidentemente fue mucho mayor de lo que se ha considerado hasta hoy. Varios elementos así lo indican; fue Solano Ramos quien le sirvió a Martí de fiador en su matrícula universitaria, fue Solano quien lo presentó en la masonería, era el cuarto de Solano Ramos uno de los sitios donde Martí se reunía con los jóvenes cubanos y leía sus escritos, fue a Solano Ramos a quien Martí dejó en custodia sus joyas masónicas y, hoy sabemos, documentalmente, que ambos ostentaban cargos de dirección en la logia Caballeros Cruzados Nº 62, justo en los meses en que Martí recién había llegado a Madrid. La relación entre ambas figuras debe estudiarse con mayor profundidad de lo que se ha hecho.

Noveno: Dada la relación entre las logias Caballeros Cruzados Nº 62, Armonía Nº 52 y Libertad Nº 40, esta última comprobadamente logia capitular, se hace más sostenible la tesis de que Martí ostentó el grado dieciocho de la masonería.

Las joyas masónicas martianas, custodiadas por Solano Ramos, entregadas a Fermín Valdés Domínguez y a su muerte donadas a la Gran Logia de Cuba por su viuda, se corresponden con las de ese grado.

Las logias capitulares comprenden todos los grados de la masonería, a diferencia de las logias simbólicas que sólo admiten y trabajan en los tres primeros. Por tanto en Libertad Nº 40 pudo Martí transitar hasta el grado dieciocho o Caballero Rosa Cruz.

Décimo: La inclinación de muchos cubanos a iniciarse o afiliarse a la masonería en las logias del GOLU, entre ellos Martí, se confirma no como suceso circunstancial sino como tendencia.

El carácter particular de las logias es posible analizarlo a partir de múltiples factores, entre ellos, la composición y características de su membresía, los nombres simbólicos que adoptan los miembros de cada taller, la proyección de los mismos ante los temas discutidos en las sesiones, las acciones públicas de la logia hacía la sociedad, la acogida que la sociedad hace de cada una, entre otros.

En su artículo Valdés Domínguez asevera que la logia Armonía “seguía al cubano al hospital o a su casa” y… lo auxiliaba hasta en la prisión. ¿No sería Caballeros Cruzados una logia en la que se reunían independentistas cubanos y republicanos y socialistas españoles dada su composición y extraña clausura decretada por Sagasta? Es militando en las logias del GOLU que Martí publica El presidio político en Cuba y La República española ante la Revolución cubana.

Cuando Valdés Domínguez habla de las actividades de la logia Armonía, no se refiere sólo a los cubanos de la logia, sino que reseña la labor de la institución. Era una logia de españoles y cubanos, por lo que no es inusitado pensar que en su testimonio constataba un enfoque institucional establecido; revelador de una posición sistematizada a favor del ideario cubano, coherente con postulados masónicos de vanguardia y por antonomasia posicionada contra todo lo que ideológicamente lo negase.

Por otra parte los nombres simbólicos, constituyen expresión de un tipo de pensamiento, reconocimiento de un ideario filosófico, ético, social e histórico, compartido por quien lo asume. La adopción del nombre simbólico es esencialmente una declaración pública, hacia lo íntimo del taller, de un paradigma considerado digno de imitar, de identificación con sitios o sucesos a los que se ama o admira; en un acto que la mayoría de las veces trasciende lo individual, pues se haya en conexión directa con el pensamiento que prima a nivel de la totalidad en la logia.

Los dos nombres simbólicos de que hacen uso Pedro Márquez y Rivas y Martí, Hatuey 2º y Anahuac, resultan una ratificación de cubanía, y amor por lo americano aborigen, de resistencia y rechazo a la España colonialista; remarcan las diferencias desde los orígenes con el colonialismo y declaran admiración por aquellos de quienes los tomaron.

Hatuey es el símbolo de la primera resistencia a los españoles apenas llegados a tierras cubanas. Es el indio indócil quemado en la hoguera, que ante la muerte ni siquiera consiente en su conversión al cristianismo. Anahuac es sinónimo de América, es una forma prehispánica de nombrar nuestras tierras.

En 1878 el grueso de las logias madrileñas del GOLU ya no existía, de doce con que contó entre 1869 y ese propio año, sólo laboraban tres, Libertad Nº 40, Amor Nº 112 y Sigilo Nº 113, estas dos últimas inscriptas en 1877.22 Es en la logia Libertad Nº 40 que encontramos militando a Francisco Solano Ramos y a Pedro Márquez y Rivas en 1878.

La presencia de Solano Ramos en Libertad Nº 40 reafirma la idea del tránsito de los cubanos de una logia a otra dentro del GOLU, como también lo confirma el hecho de que sea a esa logia a la que Amelio de Luis Vela de los Reyes acuda a la búsqueda de su Carta de Viaje, documento que le facilita Pedro Márquez y Rivas. Es este otro indicio de la posibilidad de que Martí también pudo haber militado en Libertad Nº 40 y en ella obtener los grados hasta el 18º, Caballero Rosa Cruz; lo que a la vez explicaría por qué es Solano Ramos el depositario de las joyas masónicas del grado 18º de Martí.

La fidelidad a ese Gran Oriente, pese a la desaparición de algunas de sus logias, la afiliación a otras que aún se mantenían funcionando, las actividades de estos talleres, los nombres simbólicos empleados, el posterior accionar de cada uno de ellos, coherente con el pensamiento expresado en estas logias, ya en Cuba o en otros sitios, ratifica una comunidad de ideas, intereses, inquietudes y preocupaciones que al compartirlas favoreció y enriqueció el desarrollo del ideario de muchos de ellos.

Decimoprimero: El nombre simbólico de Anahuac y la rúbrica bajo la firma del mismo, que aparecen en la carta dirigida a Amelio de Luis fechada el 1 de julio de 1871, pertenecen también a Martí, según comprobamos en un cotejo de las firmas martianas en las que figura la misma rúbrica, como ya se apuntó. Anahuac fue un seudónimo empleado por Martí en diferentes momentos de su vida en México y Cuba, lugares donde se estableció después de su salida de España.

Martí firmó, como Secretario de la logia, el 1 de julio de 1871 esta carta y el 4 de julio el Diploma de Amelio. Entre uno y otro documento mediaron dos días.

Los trazos bajo la firma se corresponden con los mismos que hallamos en el diploma, en uno firma como Martí y en el otro como Anahuac; en ambos casos el puesto del firmante es el de Secretario y a la firma no le acompañan los acostumbrados “p.t.” (pro tempore), o “accidental”, empleados cuando quien firma no es el oficial en plena facultad de hacerlo.

A partir del hallazgo de este documento sabemos que el origen del uso martiano del seudónimo Anahuac está en el nombre simbólico que adoptó en masonería.

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IX

A MODO DE CONCLUSIÓN

El análisis e investigación histórica de los documentos hallados en los fondos de la logia Fernandina de Jagua permite considerar demostrada documentalmente la filiación masónica de José Martí.

Queda establecido que militó en la logia Caballeros Cruzados Nº 62, obtuvo el grado de Maestro Masón, ocupó el cargo de Secretario en el taller, empleó el nombre simbólico de Anahuac en la masonería y sostuvo activa vida masónica durante su tiempo de estancia en España.

Estas conclusiones contienen a su vez nuevas interrogantes: ¿En qué fechas se inició y tomó los diferentes grados Martí? ¿Existe la documentación de las logias Caballeros Cruzados Nº 62 y Libertad Nº 40? ¿Cuándo se afilió a Armonía Nº 52? ¿Hay constancia en las Actas de estas u otras logias de las intervenciones de Martí? ¿Qué planteó en ellas? ¿Militó Martí activamente en América en la masonería? ¿Cuándo tomó, cómo evidencian sus joyas masónicas, el grado de Caballero Rosacruz? ¿En cuál de estas logias? ¿Es posible establecer una relación entre Libertad Nº 40 y José Martí? ¿Qué otros cubanos militaron además en Libertad Nº 40?

Ya confirmado que Martí ciñó el mandil, se impone ahora continuar investigando en su vida masónica y en la relación entre su ideario y acción y el de las masonerías de su época.

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Testimonio Documental

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