El Hilo de la Navaja – Por Javier Alberto Prendes Morejón

Si por un lado Patanjali dice: “Todo es sufrimiento para el sabio” (dukham eva sarvam vivekina) y Gautama Buddha: “Todo es dolor, todo es efímero” (sarvam dukham, sarvam anityam), por otro lado eso no niega la existencia de un estado de consciencia superior identificado a la Teofanía entre los neoplatónicos, epopteia o éxtasis, para dar margen a una desesperanza absoluta; para los hindús será el Samadhi o entre los budistas el Nirvana. Es la hipóstasis del alma humana con su Ego Superior o Divino, “Chispa de la Llama del Logos”, que le da derecho al “Banquetazo con los Dioses”.

La consciencia es drescrita como aprisionada en el cuerpo. Dice Plotino: “… en mi manera de ver, la ‘caverna’ para él [Platón], asi como el ‘antro’ para Empédocles, significan este mundo [sensible], pues Platón interpreta ‘la libertación de las cadenas y la subida para fuera de la caverna’ como la jornada del Alma en dirección al Mundo Inteligible”.

Es en este bajo mundo, encadenado a la Ignorancia y sus hijos el Fanatismo y la Superstición, junto al gemelo caótico que es el Orgullo y la Vanidad, en que el alma se ve sujeta a un porvenir angustiante continuamente. No es para menos que se considere la Fraternidad Humana como simple Utopía… ¿Pero para qué lucharon entonces los mejores de nuestra humanidad? ¿Deberíamos, por la mera decadencia triunfante, desistir del mayor de los ideales humanos?

No hay escapatoria, si no nos aprimoramos sin cesar. La máxima “Conócete a ti mismo” seguirá indicando el sentido mayor y universal; seguirá siendo la directriz filosófica de cada hombre inteligente y sensible, hasta que todos seamos salvados por nuestros proprios y heróicos esfuerzos. Sería eso, entonces, transformarnos en auténticos gigantes, hombres victoriosos, Super-Hombres!

La palabra “Volupia”, curiosamente, según su acepción antigua, no es un término referente a la sensualidad, la malicia, los deseos carnales, etc., sino al estado de “laeticia” o alegría celeste, siendo personificada por una diosa casta y pura. Es la transfiguración del alma con el espíritu, y de éste con el Logos.

Este estado sublime fue vivido por Plotino seis veces en vida, en cuanto Ramakrishna lo sentía permanentemente.  

Es “el vuelo nupcial de la abeja humana, en búsqueda de lo Divino!”, dice Henrique José de Souza, en medio de un laberinto o floresta negra que es la propia vida. No es por casualidad que al camino de la Iniciación se le haya llamado el “Hilo de la Navaja”, y que por otras razones haya dicho Madame Blavatsky que entre la mano derecha y la izquierda existe apenas un tenue hilo de tela de araña.

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