Sentenças de Helena Petrovna Blavatsky

Hay que señalar, que no soy yo quien lo hace todo, sino mi Ego, los principios superiores que viven en mí; y, sólo entonces, con la ayuda de mi Gurú, mi instructor, quien me ayuda en todo. Si me olvido de algo, todo lo que tengo que hacer es abordarlo, u otro igual, en el pensamiento y lo que había olvidado aparece de nuevo ante mis ojos, a veces marcos de números completos y un largo inventario de eventos que pasaron de mí. Ellos recuerdan todo. Ellos lo saben todo… Sin ellos, ¿de dónde vendría mi conocimiento?

… ¡Tanto en mi estado de vigilancia parece que en mis sueños estoy preocupado por Isis! Miro y observo, y me siento lleno de de deleite por lo que veo, como si su velo se volviera más delgado y cayera ante mis ojos!… Han pasado casi tres años desde que me rodearon las imágenes del pasado, de día y de noche…

HELENA BLAVATSky.





«Un axioma, cuyo eco resuena desde la antigüedad más arcaica, nos enseña que el primer paso hacia el conocimiento es: ‹saber y confesar que somos ignorantes›. Debo haber dado este paso porque estoy plenamente consciente de mi supina ignorancia en muchas cosas y confieso que es muy poco lo que conozco; sin embargo, LO QUE SÉ, LO SÉ DE VERDAD.»

H.P. Blavatsky – C.W. Tomo VIII





ISIS SIN VELO 

Podemos asimismo mencionar aquí las obras de Hermes Trimegisto. ¿Quién o quiénes han tenido la oportunidad de leerlas, tales como estaban en los santuarios egipcios? En sus Misterios Egipcios Jámblico atribuye a Hermes 1.100 libros, y Seleuco cuenta nada menos que 20.000 obras suyas, antes del período de Menes. Eusebio vio sólo cuarenta y dos de éstos «en su tiempo», dice, y el último de los seis libros de medicina trataba de este arte tal como se practicaba en las épocas más remotas; y Diodoro dice que Mnevis, el más antiguo de los legisladores, tercer sucesor de Menes, fue quien los recibió de Hermes. De los manuscritos que han llegado hasta nosotros, la mayor parte son simples retraducciones latinas de traducciones griegas, hechas principalmente por los neoplatónicos en vista de los libros originales conservados por algunos adeptos. Marcillo Ficino, que fue el primero en publicarlos en Venecia, en 1488, sólo nos ha dado meros extractos, y los puntos más importantes parecen haber sido descuidados u omitidos de intento como demasiado peligrosos para ser publicados en aquellos tiempos de los Autos de fe.





ISIS SIN VELO

El embrión, desenvolviéndose en su esfera prenatal, el individuo en su familia, la familia en el estado, el estado en la humanidad, la tierra en nuestro sistema, este sistema en su universo central, el universo en el cosmos, y el cosmos en la Primera Causa: lo Ilimitado e Infinito. Así discurre su filosofía de la evolución.

«Todos los seres son sólo partes de un todo admirable,

 Cuyo cuerpo es la Naturaleza, y cuya alma es Dios».

«Mundos innumerables,

En su seno descansan como niños». 





ISIS SIN VELO 

Numerosos filósofos de la talla de Demócrito, Aristóteles, Eurípides, Epicuro, o mejor su biógrafo Lucrecio, Esquilo y otros antiguos escritores, a quienes los materialistas citan con tanto gusto como adversarios autorizados de los soñadores platónicos, eran sólo teóricos, no adeptos. Estos últimos, cuando escribían, o bien veían sus libros quemados por el populacho cristiano, o los redactaban de una manera que los hiciese inteligibles tan sólo para los iniciados.

¿Cuál de sus modernos detractores puede afirmar que sabe todo lo que ellos sabían? Solamente Diocleciano quemó bibliotecas enteras de obras referentes a las «ciencias secretas»; ni un solo manuscrito de los que versaban sobre el arte de hacer oro y plata, se libró de la cólera de tan estúpido tirano. Las artes y la civilización habían alcanzado un grado tal de desarrollo en las épocas que ahora llamamos arcaicas, de las cuales sabemos algo por conducto de Champollión, que Athothi, el segundo rey de la primera dinastía, escribió una obra sobre anatomía, y que el rey Neko otras sobre astronomía y astrología. Blantasus y Cynchrus eran dos eruditos geógrafos de los tiempos anteriores a Moisés. Eliano habla del egipcio Iachus, cuya memoria fue venerada durante siglos por razón de sus maravillosos descubrimientos en medicina. Atajó también el progreso de varias epidemias sólo con ciertas fumigaciones Una obra de Apolónides, llamado Orapios por sobrenombre, es mencionada por Teófilo, patriarca de Antioquia; tenía por título el Libro Divino, y relataba la biografía secreta y el origen de todos los dioses del Egipto; y Ammiano Marcelino habla de una obra secreta, en la que estaba indicada la edad exacta del buey Apis, lo cual era una clave para muchos misterios y para el cálculo cíclico. ¿Qué se ha hecho de todos estos libros, y quién conoce los tesoros de sabiduría que debían de entrañar? Una sola cosa sabemos de cierto, y es que tanto los vándalos cristianos como los paganos destruían tales tesoros literarios siempre que los encontraban; y que el emperador Alejandro Severo anduvo por todo el Egipto para recoger todos los libros sagrados sobre misticismo y mitología, saqueando todos los templos; y que los etíopes –a pesar de lo viejos que eran los egipcios en materia de artes y ciencias– reclamaban sobre estos la prioridad tanto de fecha como de conocimientos: y bien podían hacerlo, puesto que eran conocidos en la India cuando la primera aurora de los tiempos. Sabemos también que Platón aprendió en Egipto más secretos de los que podía mencionar, y que, según Champollión, todo lo que realmente hay de bueno y científico en las obras de Aristóteles –tan apreciadas hoy día por nuestros modernos inductivos– se debe a su divino Maestro, y que como consecuencia lógica, habiendo Platón comunicado oralmente a sus discípulos iniciados los profundos secretos que había aprendido de los sacerdotes egipcios, secretos que a su vez pasaron de una a otra generación de adeptos, –éstos sabían acerca de los poderes ocultos de la naturaleza, más que los filósofos de nuestros días.

HISTÓRIA DA ST – CARTA DE H.P.B. A SUA IRMÃ VERA P. Z.

Esta carta foi dirigida por HPB à sua irmã Vera Petrovna de Zhelihovsky (1835 – 1896), provavelmente entre o fim de 1875 e o princípio de 1876. Vera era membro da Sociedade Teosófica e autora de alguns livros infantis, de artigos para os Jornais Russos, e de alguns trabalhos sobre a vida da sua irmã Helena.

Fonte: “As Cartas de H.P. Blavatsky – Volume I (E.N.)”





Para V. de Zhelihovsky

Pois é, Vera, quer acredites ou não, paira sobre mim algum encantamento. Não fazes a mínima ideia do mundo encantado de imagens que eu vivo! … Estou a escrever a Ísis; não é bem escrever, prefiro dizer copiando e extraindo o que ela está pessoalmente a mostrar-me. Na verdade, dá-me a impressão que a Deusa antiga da Beleza, em pessoa, está a conduzir-me através de todas as terras dos séculos passados, que eu tenho de descrever. Estou sentada com os olhos abertos e, segundo o que parece, vejo e oiço tudo o que é real e actual à minha volta; e, contudo, ao mesmo tempo vejo e oiço aquilo que escrevo. Sinto que quase não respiro; tenho até receio de fazer o mais leve movimento, com medo de que possa quebrar o fascínio… Lentamente, século após século, imagens após imagens flutuam de nenhures e passam diante de mim, como se fosse um panorama mágico; e, entretanto junto-as na minha mente, enquadrando-as em épocas e datas, e tenho de reconhecer positivamente que não haja nenhum erro. Raças e nações, países e cidades que há muito se desvaneceram na escuridão do passado pré-histórico, emergiram e desapareceram, dando lugar a outros; e só então é que me dizem as datas consecutivas. A mais remota antiguidade dá lugar a períodos históricos; os mitos são-me explicados por meio de acontecimentos, assim como os povos que existiram na realidade, e todos os acontecimentos, que são de todo notáveis, cada folha voltada de novo destes muitos – livros coloridos da vida, incutam-se no meu cérebro com precisão fotográfica. Os meus próprios conceitos e cálculos aparecem-me mais tarde tal como peças coloridas separadas, de diferentes formas no jogo que é denominado “casse-tête” [Fr. quebra-cabeças, puzzle]. Eu recolho-as, também, e tento associá-las umas às outras, e no fim, sempre surge algo geometricamente correcto… É preciso salientar, que não sou eu que faço tudo, mas o meu Ego, os princípios superiores que vivem em mim; e, só então, com a ajuda do meu Guru, o meu instrutor, que me ajuda em tudo. Se acontecer esquecer-me de algo, tudo o que tenho de fazer é dirigir-me a ele, ou a outro igual a ele, em pensamento e, o que eu tinha esquecido, emerge outra vez diante dos meus olhos, algumas vezes quadros completos de números e longos inventários de acontecimentos que passam diante de mim. Eles lembram-se de tudo. Eles sabem tudo… Sem eles, de onde viria o meu conhecimento?

… Tanto no meu estado de vigília, pelo que parece, como durante o meu sono, eu estou ocupada com a Ísis! Olho e observo, e sinto-me preenchida de prazer sobre aquilo que vejo, como se o seu véu se tornasse cada vez mais fino e caísse diante dos meus olhos!… Já se passaram quase três anos desde que as imagens do passado, dia e noite, me têm rondado…

Tradução do Magazine da Federação Inter-Americana por Lubélia Travassos.





FRASEs

“The recognition of pure Theosophy—the philosophy of the rational explanation of things and not the tenets—is of the most vital importance…inasmuch as it alone can furnish the beacon-light needed to guide humanity on its true path.”

“El reconocimiento de la Teosofía pura, la filosofía de la explicación racional de las cosas y no de los principios, es de vital importancia… ya que solo ella puede proporcionar el faro de luz necesario para guiar a la humanidad en su verdadero camino.”

“Il riconoscimento della pura Teosofia – la filosofia della spiegazione razionale delle cose e non dei principi – è della più vitale importanza… in quanto essa sola può fornire il faro-luce necessario per guidare l’umanità sul suo vero sentiero.”

“La reconnaissance de la théosophie pure – la philosophie de l’explication rationnelle des choses et non des principes – est de la plus haute importance… dans la mesure où elle seule peut fournir le phare nécessaire pour guider l’humanité sur son vrai chemin.”

“O reconhecimento da Teosofia pura – a filosofia da explicação racional das coisas e não dos dogmas – é da mais vital importância… na medida em que somente ela pode fornecer o farol necessário para guiar a humanidade em seu verdadeiro caminho.”

—H. P. Blavatsky





ISIS SIN VELO 

La música es agradable a todo el mundo. Un silbido suave, un canto melodioso o los sonidos de una flauta atraerán invariablemente los reptiles en los países en que los haya. Nosotros hemos presenciado y comprobado este hecho repetidas veces. En el Alto Egipto, siempre que nuestra caravana se detenía, un joven viajero que se preciaba de tocar muy bien la flauta, divertía con ella a la comitiva. Los conductores de camellos y otros árabes continuamente se las habían con él por haber sido molestados varias veces por la inesperada aparición de diversas familias de la tribu de los reptiles, que generalmente evitan todo encuentro con el hombre.

Por fin, nuestra caravana se encontró con una partida, entre cuyos individuos había algunos que ejercían la profesión de encantadores de serpientes, y nuestro músico fue entonces invitado a lucir su habilidad, con el objeto de hacer ellos sus experimentos. Apenas había empezado a tocar, oyóse un ligero roce, y el músico se quedó horrorizado al ver aparecer de improviso una gran serpiente a peligrosa distancia de sus piernas. La serpiente, con la cabeza levantada y los ojos fijos en él, se arrastraba con lentitud, y al parecer inconscientemente, ondulando con suavidad su cuerpo y siguiendo cada uno de los movimientos del artista. Entonces apareció otra a cierta distancia, después una tercera, luego la cuarta, que pronto fue seguida por otras, hasta que nos encontramos por completo rodeados de una escogida concurrencia. Varios de los viajeros se encaramaron sobre sus camellos, mientras que otros buscaron refugio en la tienda del cantinero. Pero todo esto era una falsa alarma. Los encantadores, que eran tres, empezaron sus cantos y hechizos, y atrayendo a los reptiles, muy pronto quedaron cubiertos por ellos de pies a cabeza. Tan luego como las serpientes se acercaban a los hombres, daban señales de entorpecimiento, y caían pronto en una profunda catalepsia. Sus ojos estaban entreabiertos y vidriosos, y sus cabezas colgaban inertes. Una sola, que era de gran tamaño y cuya piel era de un negro lustroso y cubierta de manchas, permanecía recalcitrante. Esta melómana del desierto se adelantaba cabeceando y saltando graciosamente, como si toda su vida hubiese bailado sosteniéndose con la cola, al compás de las notas de la flauta. El reptil parecía no hacer caso del «hechizo» de los árabes, sino que iba moviéndose despacio en dirección del flautista, quien por fin le enseñó sus talones. El moderno Psyllio sacó de su morral una planta medio marchita, la cual agitó en dirección de la serpiente. Tenía un fuerte olor de menta, y tan pronto como el reptil lo percibió, siguió al árabe, sosteniéndose todavía erguida sobre su cola, pero aproximándose a la planta. Unos pocos segundos después, el «tradicional enemigo» del hombre, estaba enroscado en el brazo de su encantador, acabando también por entorpecerse, y por fin todas las serpientes allí reunidas fueron arrojadas a un estanque después de haberles cortado las cabezas.





ISIS SIN VELO 

Muchos viajeros, y entre ellos la que esto escribe, han sido testigos de casos de esta invulnerabilidad, en los cuales toda superchería era imposible. Hace pocos años, vivía en una aldea africana un abisinio que tenía fama de hechicero. En cierta ocasión, una partida de europeos que iba al Sudán, se entretuvo durante una hora o dos haciendo fuego contra él con sus pistolas y fusiles, experimento al cual se brindaba el abisinio mediante una miserable propina. Hasta cinco tiros fueron disparados simultáneamente por un francés llamado Langlois, no pasando de dos yardas la distancia que había entre las bocas de los cañones y el pecho del brujo. En cada disparo, al mismo tiempo que el fogonazo, aparecía la bala frente a la boca del arma, temblaba con el aire, y después de describir una corta parábola, caía sin fuerza al suelo. Un alemán de la comitiva, que iba en busca de plumas de avestruz, ofreció al mago una moneda de cinco francos si le permitía hacer fuego tocando su cuerpo con la boca del cañón. El hombre rehusó al principio; pero por fin, después de haber tenido, al parecer, una conversación con alguno que estaba bajo tierra, consintió. El experimentador cargó cuidadosamente el arma, y apretando la boca de esta contra el cuerpo del hechicero, después de un momento de vacilación, hizo fuego… el cañón voló hecho pedazos hasta el nivel de la caja, y nuestro hombre se marchó sin haber recibido el menor daño. 





ISIS SIN VELO 

Si los relatos de Owen Hare, Edmonds, Crookes y Wallace son creíbles, ¿por qué no lo han de ser los de Heródoto, «padre de la Historia», los de Jámblico y Porfirio y los de centenares de otros antiguos autores? Si los espiritistas tienen sus fenómenos realizados bajo condiciones de prueba, también los tenían en iguales condiciones los antiguos teurgistas, cuya historia demuestra, además, que ellos podían producir dichos fenómenos y variarlos a voluntad. El día en que este hecho sea reconocido, y en que las estériles especulaciones de los investigadores modernos cedan su sitio al paciente estudio de las obras de los teurgistas, señalará la aurora de nuevos e importantes descubrimientos en el campo de la psicología. 

ISIS SIN VELO 

Lo que hemos dicho en la Introducción y en otras partes a propósito de los médiums y de las tendencias de su mediumnidad, no se funda en conjeturas, sino en experiencias y observaciones reales. Apenas existe una sola fase de la mediumnidad, cualquiera que sea su especie, de que no hayamos sido testigos durante estos últimos veinticinco años, en distintos países del globo. La India, Tíbet, Borneo, Siam, Egipto, Asia Menor, América (del Norte y del Sur), y otras partes del mundo, cada una de ellas ha desplegado ante nosotros su fase particular de fenómenos medianímicos y de poder mágico. Nuestra variada experiencia nos ha enseñado dos importantes verdades, a saber: que para el ejercicio de este último, son indispensables la pureza personal y el ejercicio de una voluntad educada e indomable; y que los espiritistas jamás podrán estar seguros de la legitimidad de las manifestaciones medianímicas, a no ser que éstas tengan lugar en plena luz, y bajo condiciones tan razonables de comprobación, que permitan descubrir inmediatamente la menor tentativa de fraude. 





ISIS SIN VELO 

El hombre que ha subyugado suficientemente la materia para recibir la luz directa de su esplendoroso Augoeides, siente la verdad intuitivamente, y no puede errar en sus juicios, a pesar de todos los sofismas sugeridos por la fría razón, porque está iluminado. Por consiguiente, el don de profecía, la vaticinación y la llamada inspiración divina no son más que los efectos de esta iluminación desde lo alto por nuestro propio espíritu inmortal. 

   





 Fonte:

Obras Completas H.P. Blavatsky  – (Grupo do Facebook)

https://www.facebook.com/groups/267251520052686

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